Una vez conocidas las oportunidades que brinda la aplicación de estas tecnologías y herramientas de la web social en servicios como las bibliotecas, ¿cuáles son esas aplicaciones que podemos usar en nuestros centros de información?
Un intento de sistematización caería en el riesgo de la obsolescencia de forma inmediata. Sin embargo, podemos clasificarlas según dos características que las distinguen (según Lorcan Dempsey, representante de la OCLC): difusión y concentración.
Hay una tendencia a considerar como máximos exponentes de la web 2.0 a los blogs, wikis, RSS, redes sociales, sitios web programados con APIs, Ajax. Los dos informes de Michael Stephens sobre web 2.0 y bibliotecas publicados en “Library Technology Reports” (1) y (2), de la ALA, recomiendan a las bibliotecas interesadas crear un blog, chat, sindicación con RSS y una wiki para empezar su actividad 2.0. Efectivamente, éstas son las herramientas más conocidas y de mayor uso en bibliotecas ya que facilitan la generación de contenidos por parte de los usuarios, propician una mayor conectividad entre todos los implicados, las aplicaciones y los datos y dan soporte tanto a los que aportan contenidos como a los que los consumen. Este tipo de aplicaciones podemos considerarlas de difusión.
Pero quedarnos aquí sería olvidarnos de una característica muy interesante de la web 2.0 y es nuestra experiencia en red, aquello que realmente le está dando un valor añadido a las aplicaciones. Esta otra característica de concentración está relacionada con los grandes sitios sociales como Google, eBay, Amazon, MySpace, Flickr, Facebook, Tuenti, que concentran datos, usuarios, lectores, generadores de contenido, capacidad computacional y de esta forma aportan un valor añadido. Un valor que aumenta con la aportación de la gente, a más uso más valor y más contribución de la gente.
El propio Tim O’Reilly, tres años después de la creación del término web 2.0, subraya el efecto red, la concentración.
Debemos exponer nuestros datos, sacarlos de donde los tenemos, para que puedan ser mezclados con otras aplicaciones.
Y como ejemplo típicamente bibliotecario de concentración citamos el Opac social: integración de todo tipo de información en una sola interfaz de búsqueda y nuevas formas de búsqueda, inclusión de otras aplicaciones conocidas por el usuario (Google, Amazon, Scholar), RSS, etiquetado, valoración, comentarios aportados por los usuarios, utilidades como “quiso decir” o “sacó también en préstamo”. Como ejemplo de biblioteca que ha incorporado este tipo de utilidades en su catálogo citaremos a la Biblioteca de la Universidad de Huddersfield.
Hoy podemos considerar ambas aproximaciones como complementarias y, aunque la mayoría de las aplicaciones de bibliotecas están relacionadas con la difusión, con técnicas que propician la interacción con el usuario, sería también adecuado que éstas les ofrecieran experiencias similares y coherentes con las que obtienen en la red.
Y ahora vuestro turno, ¿estamos ofreciendo a nuestros usuarios servicios que sean una continuación de su experiencia en la red?, y ¿creéis que debe ser así?.





Los Bibliotecólogos, los bibliotecarios y todos aquellos que administramos información, debemos ser concientes que los tiempos han cambiado y que las tecnologías de la información juegan un papel fundamental en la difusión e intercambio de la información y el conocimiento.
Ahora, los usuarios cada vez más, exigen a las Bibliotecas contar herramientas que les permitan acceder fácilmente a la información sin importar el lugar donde se encuentre.
Es frecuente, recibir E-mail en los que pregunten si X o Y documento que consultaron en nuestro catálogo lo pueden encontrar o bajar de algún sitio Web.
La Web2.0 nos ayudaría a subsanar algunas de las falencias que tenemos en el momento.
Como dice Patricia, los usuarios esperan que el catálogo se comporte como el resto de los sitios web a los que están acostumbrados, que les ofrezca experiencias similares y coherentes con las que obtienen en la red.
Hay diversas formas para llegar a diferentes tipos de usuarios, el problema está en saber qué medio va a funcionar mejor para cierto tipo de usuarios. Probablemente a los usuarios más jóvenes les interesan más los canales visuales como vlogs (estilo youtube.com) o fotologs (flickr.com). Debemos empezar a movernos en campos multimediales…
Buenas tardes:
En relación al tema en cuestión les puedo comentar lo siguiente:
En el centro de información donde laboro, hice la siguiente propuesta:
Ligar al catálogo público (OPAC) algunas aplicaciones que le permitan al usuario acceder desde ahi mismo a otros recursos, por ejemplo sitios web, textos completos de libros electrónicos que tenga en suscripción la universidad y que esten en el catálogo público, accesar por Z39.50 a recursos que tengan otras universidades con las cuales se tenga convenio, acceso a los artículos de revistas electrónicas, que de igual manera tenga la universidad en suscripción, entre otras aplicaciones. Ello se propuso con la intención de que el usuario utilice una sola herramienta (Catálogo) y que de ahi accese a toda la información que encuentre y que sea de su interés. Se me ocurre que puede ser un ejemplo de lo que estamos tratando en este post de las aplicaciones de la Web 2.0, además le agregaría la utilización de un Wiki y de un Blog como herramienta de comunicación e interacción entre la comunidad.
Saludos y espero sus comentarios al respecto,
Luis Rivera
Aplicaciones 2.0, bibliotecas virtuales…hoy en día el concepto se extiende de manera entusiasta en el mundo universitario, gubernamental y empresarial.
Las adaptaciones de los sistemas manejadores de contenido CMS para apoyar y agregar valor a los sistemas documentales o bibliotecarios con el intercambio de ideas, preguntas y repuestas, alimentan de una u otra forma el conocimiento, pero nos preguntamos:
¿Cómo podemos integrar las bondades de un CMS + biblioteca virtual?
¿Cuál es la solución que se adapta a nuestras necesidades?
Y la más importante
¿Quién tiene experiencia de implantación con este híbrido?
Por favor que lo comunique…
Por mi parte para crear ese tipo de hibridos es supremamente importante tener acceso al código fuente, tanto del cms (que es fácil que esto ocurra, por ejemplo con joomla, wordpress, phpnuke, etc.) como a los desarrollos sobre bibliotecas virtuales. Como Luis Noguera Noguera comenta, valdría la pena hacer un estudio de las necesidades de la biblioteca para crear un software a la medida
Es increible el nuevo universo que se abre a partir de la web social. Yo apenas estoy empezando a conocerlo. desde mi unidad de información en la Argentina, intentamos, por medio de un “listado”, con los datos mas necesarios para nuestros usuarios, que lleguen a nuestra pagina web facilmente. es dificil facilitar la información por medio de nuestra pagina, pero si lo hacemos via correo electrónico. Por ahora es dificil que se implementen estas nuevas herramientas, pero a medida que su difusión sea mas grande y sus posibilidades que demostradas, será mas sencillo cambiar las vijas estructuras por nuevas opciones, siempre para que nuestros usuarios, sobre todo aquello usuarios a distancia accedan cada vez mas facilmente a la información que nosostros tenemos disponible para ellos. Gracias por esta enriquecedora experiencia
Sofia
Los catálogos siempre han resultado recursos demasiado asépticos, diseñados para localizar ejemplares de obras ya conocidas, pero muy pobres para seleccionar por materias o para precisar las obras más pertinentes. Con la enorme cantidad de información que hay hoy en día, la valoración de los recursos será cada vez más valorada.
Hace unos años surgió la primera base de datos basada en la recomendación de expertos. Problema: es un servicio de pago.
El catálogo social puede encaminarse a este objetivo, su estructura debe ser menos rígida y dar cabida a nuevos campos, a las valoraciones de los profesores, de los estudiantes, de los usuarios,… Un objetivo que puede dar un nuevo valor a la biblioteca. ¿O una utopía?
Me parece interesante la idea de Luis sobre “El catálogo social”. Por ejemplo por que no incorporar al catalogar literatura infantil(en la red de bibliotecas de la Comunidad Autónoma donde estoy no se esta haciendo) materias o valoraciones para poder recuperar obras por temas como, piratas, seres fantásticos, miedos infantiles, solidaridad….nos costaria practicamente el mismo trabajo y facilitariamos la búsqueda a usuarios, padres, educadores, bibliotecarios. Saludos
La web 2.0 es el futuro, de ello no dudamos! La biblioteca de mi escuela tiene un site, un blog, catalogo en linea y los correos son muy importantes. Lo que me parece es que el usuario de hoy, busca algo repetidamente, nos añade sus comentarios en el blog, pero…muy poco, pero si que es muy visitado. El concepto de difusion de información es muy importante y para eso es necesario utilizar métodologias del marketing. Me parece que en el futuro, la mayoria de los recursos tiene que estar en linea, todos a la vez! Fotografias, mapas…
Hola a todos, la imagen de las bibliotecas tradicioanels no debe ser descuidada en los servicios web 2.0, partamos que el libro tambien es una tecnologìa y la relación amorosa con el se debe a la relazión de formaciòn con el, ante esto me pregunto si tales sentimientos por este, se lograran tambien a trevez de un blog, o una wiki?,,para mi no es dejar a un lado este, pues creo que en le momento muchos de nosotros somos lectores intertextuales y esa relación siempre nos acercara a l libro,como otro medio de información perfecta…simplemente debemos cambiar ser más accesibles a el.
un saludo
manuel’colombia
post, estamos en 21 feria del libro de bogotá colombia has ta el proximo 5 de mayo,,,toda la información al respecto…con mucho gusto.
Tienes razón Nieves, yo creo que debemos ir hacia un OPAC social para atraer al usuario y para que se acostumbre a utilizar nuestros servicios. A los usuarios les cuesta buscar un documento en el OPAC y optan por la opción más cómoda, dirigirse al mostrador y preguntar si tenemos ese documento y dónde lo pueden localizar. Están acostumbrados a la web social, se mueven ágilmente por blogs, vlogs, chats, fotologs, wikis…, pero nuestras herramientas las siguen viendo como “algo académico”, hermético, encorsetado y por muy accesibles que se las pongamos no se atreven a entrar, no son lo suficientemente atractivos. Es que seguimos sin utilizar su lenguaje. Me parece fabuloso el OPAC de la Biblioteca de la Universidad de Huddersfield, incluye comentarios de los usuarios que han consultado el documento, votaciones…, incluso la estética es más acorde con la propia de la web social y el “color del papel del regalo” también es importante. Queremos que el usuario utilice nuestros servicios y además que participe, pues primero debemos hablar el mismo lenguaje y hacer por entendernos, sólo así conseguiremos que entre en “nustro juego”, en este gran juego de todos, la rueda de la información, o te subes o te quedas atrás.
Un saludo
Inma Doval
Las bibliotecas no estamos ofreciendo a los usuarios lo que ellos buscan, nuestros usuarios estan acostumbrados a Google donde digitan cualquier cosa y ello aparece, así no sea información relevante o seleccionada. Y esa es la misma forma como buscan en las bibliotecas, específicamente en los OPAC´s, los cuales como se señalaba anteriormente son demasiado rígidos y esquematizados para la comunidad actual, pues no logramos aún compatibilizar el lenguaje natural con el lenguaje controlado, y allí hay un gran trabajo por hacer. ¿Será el Opac social?
Los usuarios tenemos la web que se merecen nuestros bibliotecarios.
Suena muy duro, lo sé. La evolución de los SIGB siempre ha ido acompañada, muy de la mano, de nuestros caprichos. Acaso es Josefina Gutíerrez, usuaria 3.013 de la Biblioteca Pública, la que sugiere a la empresa que desarrolla el software la presencia del código de barras, la signatura y la CDU en la descripción del libro más vendido del momento y que no vaya a faltar la opción de búsqueda por la fecha que aparece en el campo 008. Ah!, y en la primera página, por favor. Pués va a ser que no.
Seguramente Josefina quiera saber de que trata el libro y ver una imagen de la portada que, aunque no tiene nada que ver con la trama del mismo, la enganchó más que el propio título. Pués eso no lo hace el OPAC, lo siento.
Ay!, si es que los usuarios son como niños, que cosas piden.
A ver si abrimos los ojos, los oídos y la mente. Las viejas herramientas ya nos permitían hacer muchas de estas cosas, como bien se ha comentado, a costa, eso sí, de esfuerzo, principalmente, y como no, de dinero. Las que falta habrá que pedirlas, eso sí, escuchando al que las va a utilizar.
Un saludo,
NO tienen que ser una mejora de esos servicios
esos servicios por 1.000
Si hemos dicho que la web 2.0 es más una actitud que herramientas, creo que las recomendaciones sobran, ya que cada archivo, biblioteca, centro de documentación, etc…. tendrá que ofrecer a sus usuarios los que estos demanden o necesiten, y no una serie de soluciones estandarizadas.
También hay que recordar que no es lo mismo escribir en un archivo de edición de texto, que en un blog, o en una herramienta de tipo wiki, estas últimas tienen una sintaxis especial que hay que aprender y saber manejar. Y a su vez se tienen que crear un corpus de normas para la wiki, por que las wikis son herramientas participativas, pero el “todo vale” no esta permitido.
Recomiendo darse una vuelta por la wikipedia, y su backoffice para comprobar que una wiki tienen mucho más por detrás de lo que parece.
Un saludo
Oskar
Buenas tardes:
En principio, y para no perderme, me gustaría contestar al compañero Luis Rivera: no sé si con tu comentario te refieres a la utilización de un gestor de conexiones desde el propio catálogo. Si es así, te puedo decir que nosotros implementamos o creamos un registro, y una vez catalogado se exporta a una webpublisher, de manera que mediante un gestor de conexiones (en nuestro caso Onelog, pero hay más), el usuario pincha en el enlace que le sale dentro del registro catalográfico, y le lleva a la revista electrónica, base de datos fuente, paquete o boundle de revistas electrónicas, etc.
Respecto al comentario del compañero Luis Noguera, nosotros tenemos ahora mismo un híbrido, como el dice, para la gestión, desarrollo y mantenimiento de la biblioteca virtual. Utilizamos un CMS, Joomla, y además el gesto de conexiones que he mencionado antes, Onelog. Te puedo decir que resulta un poco complicado, ya que cuando se implementó, ya exístia dicho gestor de conexiones por lo que se añadió una herramienta, la cual hubiera bastado por sí sola para la gestión y mantenimiento, aunque no para el acceso en línea. Éste gestor de conexiones, además de tener su propio administrador, procura el acceso dentro y fuera de nuestra de red de trabajo, haciendo falta para ello su propio servidor más el que tenemos en la empresa como directorio activo. Bueno, no sé si os he contestado algo vuestras preguntas. Para terminar, estoy de acuerdo con el último comentario de Oscar, a nosotros nos ha llevado tiempo la simple implementación de un RSS que ofreciese la novedades de nuestra website, que no de noticias exteriores como vimos que eran la mayoría, de manera que lo utilizamos para dar, por ejemplo, DSI a los profesores e investigadores.Eso si, picamos mediante código un archivo en xml, que después colgamos en el mismo servidor de conexiones, donde tenemos todos los archivos ligados en nuestra web.Lo mismo hicimos para el podcast. En fin espero haberos sido de ayuda, y vuelvo a repetir, que comulgo con lo último dicho por Oscar. Un saludo.
[…] Las aplicaciones 2.0 […]
Me gustaría de exponer mi opinión sobre la pregunta lanzada por Nieves: “¿estamos ofreciendo a nuestros usuarios servicios que sean una continuación de su experiencia en la red?, y ¿creéis que debe ser así?”
Yo creo que los usuarios experimentan un “corte” cuando buscan en las sedes web de las bibliotecas. Sin embargo, debería existir una continuidad en la experiencia de navegación: web > biblioteca y biblioteca > web. El OPAC, por ej., debe permitir expandir las bśuquedas a Google Scholar y otros, pero también conozco casos de bibliotecas que están desarrollando herramientas (para instalar en los navegadores) y cuya función es advertir al usuario de que el ítem que busca existe en el catálogo o que lo pueden buscar automáticamente (Greasespot, LibX, OCLN Lookup).
Existe un esfuerzo en trabajar la página, los OPAC, los modos de búsqueda como los “modelos” dictados por los buscadores comerciales. Eso no es un error, es una forma de acercarse al usuario.
Ofrecer herramientas web 2.0 en el sitio web de la biblioteca está muy bien; extender esa experiencia a otras plataformas por donde circulan los usuarios, perfecto. Así, la comunidad de usuarios de una biblioteca interactua con otras en la red social.
La biblioteca Ann Arbor District Library no sólo usa el blog, sino que marca su presencia en MySpace y Flickr.
Pues comparto la opinión de que efectivamente no estamos ofreciendo una continuación de la experiencia web a nuestros usuarios…y deberíamos, sí. El mayor suspenso creo que nos lo llevamos con nuestro querido OPAC, del que huyen todos despavoridos (me incluyo, sí, yo misma) -y no es para menos- acostumbrados a webs (Google, Amazon, librerías, etc.) que ofrecen: en primer lugar la portada, “sinopsis” del libro, comentarios, etc etc. en fin…como siempre hemos ido por detrás, así que a ver si nos ponemos las pilas y no se nos pasa la Web 2.0 con Catálogo Social incluído.
¿Existen bibliotecas que lleven a sus usuarios contenidos para dispositivos móviles? Aquí en Colombia no todos tiene teléfonos móviles o celulares como los conocemos, pero cada vez más hay más gente con esta tecnología y las bibliotecas no pueden darse el lujo de desperdiciar semejante canal de comunicación.