Web social para profesionales de la información (2008)

Las aplicaciones 2.0

Una vez conocidas las oportunidades que brinda la aplicación de estas tecnologías y herramientas de la web social en servicios como las bibliotecas, ¿cuáles son esas aplicaciones que podemos usar en nuestros centros de información?

Un intento de sistematización caería en el riesgo de la obsolescencia de forma inmediata. Sin embargo, podemos clasificarlas según dos características que las distinguen (según Lorcan Dempsey, representante de la OCLC): difusión y concentración.

Hay una tendencia a considerar como máximos exponentes de la web 2.0 a los blogs, wikis, RSS, redes sociales, sitios web programados con APIs, Ajax. Los dos informes de Michael Stephens sobre web 2.0 y bibliotecas publicados en “Library Technology Reports” (1) y (2), de la ALA, recomiendan a las bibliotecas interesadas crear un blog, chat, sindicación con RSS y una wiki para empezar su actividad 2.0. Efectivamente, éstas son las herramientas más conocidas y de mayor uso en bibliotecas ya que facilitan la generación de contenidos por parte de los usuarios, propician una mayor conectividad entre todos los implicados, las aplicaciones y los datos y dan soporte tanto a los que aportan contenidos como a los que los consumen. Este tipo de aplicaciones podemos considerarlas de difusión.

Pero quedarnos aquí sería olvidarnos de una característica muy interesante de la web 2.0 y es nuestra experiencia en red, aquello que realmente le está dando un valor añadido a las aplicaciones. Esta otra característica de concentración está relacionada con los grandes sitios sociales como Google, eBay, Amazon, MySpace, Flickr, Facebook, Tuenti, que concentran datos, usuarios, lectores, generadores de contenido, capacidad computacional y de esta forma aportan un valor añadido. Un valor que aumenta con la aportación de la gente, a más uso más valor y más contribución de la gente.

El propio Tim O’Reilly, tres años después de la creación del término web 2.0, subraya el efecto red, la concentración.

Debemos exponer nuestros datos, sacarlos de donde los tenemos, para que puedan ser mezclados con otras aplicaciones.

Y como ejemplo típicamente bibliotecario de concentración citamos el Opac social: integración de todo tipo de información en una sola interfaz de búsqueda y nuevas formas de búsqueda, inclusión de otras aplicaciones conocidas por el usuario (Google, Amazon, Scholar), RSS, etiquetado, valoración, comentarios aportados por los usuarios, utilidades como “quiso decir” o “sacó también en préstamo”. Como ejemplo de biblioteca que ha incorporado este tipo de utilidades en su catálogo citaremos a la Biblioteca de la Universidad de Huddersfield.

Hoy podemos considerar ambas aproximaciones como complementarias y, aunque la mayoría de las aplicaciones de bibliotecas están relacionadas con la difusión, con técnicas que propician la interacción con el usuario, sería también adecuado que éstas les ofrecieran experiencias similares y coherentes con las que obtienen en la red.

Y ahora vuestro turno, ¿estamos ofreciendo a nuestros usuarios servicios que sean una continuación de su experiencia en la red?, y ¿creéis que debe ser así?.

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