La popularización en la Web de herramientas de bookmarking social popularizan un nuevo modelo para organizar, describir y compartir recursos web, denominado tagging o etiquetado social.
Tal y como afirma Emanuele Quintarelli en Folksonomies: power to the people el tagging es aquel proceso distribuido en el que los recursos u objetos son descritos o caracterizados por medio de tags, (etiquetas, palabras claves en lenguaje natural usadas libremente por cualquier consumidor de esa información sin que exista control de vocabulario). El resultado de ese proceso de clasificación libre, hecha por los usuarios se llama folksonomía, “clasificación hecha por el pueblo”.
Tags, etiquetas, clasificaciones sociales, categorización colaborativa, folksonomias, etc son términos que forman parte ya del voculario propio de la web social y en la actualidad no existe ningún servicio de la denominada Web 2.0 que no permita, ofrezca y además invite a los usuarios a etiquetar sus contenidos por medios de tags (etiquetas): Delicious, Flickr, Youtube, Slideshare…
Una de las razones de su gran éxito que llevo a que la gente enseguida empezara a etiquetar los contenidos en la Web Social es precisamente por la propia naturaleza de la información en formato electrónico (un volumen ingente de información se genera día a día y que se puede encontrar de forma ubicua en diferentes lugares) y por la imperante necesidad que tenemos de describir la información para poder recuperarla en cualquier ocasión por medio de palabras (etiquetas) que signifiquen algo para el consumidor de esta información y que le auxilien en sus buceos por la red.
El etiquetado (descripción de un objeto por medio de etiquetas) conlleva dos motivaciones: la personal y la colectiva o lo que es lo mismo engloba en sí mismo dos antagonismos: el egoismo y la generosidad; lo que que quiere decir que la gente etiqueta por propia necesidad (para poder recuperar los recursos posteriormente) y por un sentimiento colectivo ser partícipe de la comunidad de la que formamos parte (para que otros recuperen recursos que consideramos de interes).
¿Estamos preparados los profesionales de la información para permitir que los usuarios etiqueten, con sus propias palabras clave, los contenidos que nosotros ponemos a su disposición? ¿Seremos capaces de conjugar la rigidez y exactitud de las categorias y los descriptores junto a la flexibilidad y alternativas de las folksonomías y el etiquetado? ¿Qué opinais de esta tendencia, barata, rápida y muy fácil, que hecha por tierra la tradicional tarea del clasificador de elaborar vocabularios controlados, asignar descriptores y categorizar univocamente cada documento?
Para entrar en materia y ampliar el concepto del etiquetado social recomiendo la lectura de:
- “Indización Social y Recuperación de Información” publicado por Yusef Hassan Montero en No Solo Usabilidad.
- “Tipologías y estilos en el etiquetado social“ de Javier Cañada donde analiza la motivación de las personas al etiquetar un contenido en un sistema de tagging social: Etiquetado egoísta, etiquetado amiguista, etiquetado altruista, etiquetado populista.




Buenos días:
En primer lugar me ha quedado muy claro la idea. Al hilo de lo que he leído en el post, pienso que si valoramos el “etiquetado social” como un préstamo de los tradicionales lenguajes documentales de vocabulario libre y estructura no contralada, no sólo concebiremos su uso como algo ya conocido, sino que también sabremos los problemas que este tipo de lenguaje acarrea, entre ellos está el de la falta de normalización y control terminológico.
Inaguro el capítulo de preguntas ;):
¿ Qué es el “bookmarking social “?
Buenos días a todos, me ha costado un poco entrar pero al final ha funcionado.
Siempre he pensado que perdiamos el tiempo usando encabezamientos de materia, tesauros, descriptores controlados. Me parece que el gran coste que supone el mantenimiento y actualización de listas ya está fuera de lugar. Nosotros mismos como usuarios buscamos en google en lenguaje libre y funciona. No podemos esperar que los usuarios usen los descriptores que les imponemos, con esto me refiero al catálogo.
He visto a alumnos buscar en google lo que necesitan de la biblioteca y pasar totalmente del catálogo. La busqueda por texto completo debe hacernos cambiar el chip.
Simplifiquemos todo, y adaptémonos a ellos, no ellos a nosotros.
Como en todo, nada es tan fácil, pero tampoco tan complicado… hay lenguaje controlado que es inútil si no es cercano porque al fin y al cabo en el caso de las bibliotecas, el usuario es el que va a utilizarlo al buscar información.
Ej: Música Funcional o Bandas Sonoras, pues creo que Bandas Sonoras…
Pienso que los usuarios harían un lenguaje más cercano y más sencillo, mejor.
Ah! y me ha gustado mucho la explicación de “folksonomías” por fin una explicación, clara, sencilla, cercana… bieeennnn!!!!
Si ponemos en marcha sistemas de este tipo, por ejemplo, en bibliotecas universitarias, ¿sería necesario algún tipo de filtrado? Porque supongo que la subjetividad de cada cual podría hacer que algunas etiquetas pudieran ser “inapropiadas” (y cuando digo “inapropiadas” me refiero a que puedan ser buenas para que cierto fulanito recupere la información, pero no para el resto). ¿O este etiquetado es “sumatorio” y no “excluyente”? Es decir, que si alguien pone una etiqueta “inapropiada” (en el sentido que acabo de explicar) ello no afecta a la recuperación de la información por los demás.
Viva la revolución!! Estoy totalmente de acuerdo. ¿Los Técnicos de Bibliotecas nos hemos quedado sin trabajo?
En un futuro próximo ¿Vamos a dejar de indizar?
Ojala llegue pronto y en las bibliotecas seamos más creativos y nos vayamos adaptando a los nuevos tiempos que corren. Las nuevas tecnologías van a producir cambios en las tareas y procedimientos de trabajo de las bibliotecas?
Buenas a todos:
Este tema de las folksonomías, etiquetado social, o como queramos llamarlo; ha venido a reabrir el debate de los “lenguajes libres vs lenguajes controlados”. Si los defensores de los lenguajes controlados levantaran la cabeza, volvían a caer al suelo de pronto!! (jeje)
Yo estoy completamente de acuerdo en el uso del etiquetado social y sus ventajas en la recuperación de la información. No obstante, hoy por hoy, me queda claro, al menos por la experiencia que conozco, que los usuarios etiquetan básicamente para sus propias necesidades (egoísmo al que hace referencia Catuxa).
Creo que un buen tandem sería el etiquetado con un sentimiento colectivo (generosidad), que básicamente, en un principio, puede ser tarea de los profesionales de la información (de nosotros); sumado al etiquetado personal de los usuarios.
Sea como sea, apuesto por este tipo de clasificación/categorización!!
Muy clarito el post Catuxa, gracias.
Es decepcionante que la mayoría de las aplicaciones 2.0 en realidad no admitan el etiquetado social sino sólo el del autor, libre e individual. Los blogs deberían dar otra vuelta de tuerca y permitir un etiquetado social, quizá al estilo Delicious (”otros usuarios etiquetaron esto como…”) y desde luego creo que ese es el único etiquetado que podría usarse en el OPAC 2.0, sea para públicas o universitarias. Porque si es el bibliotecario catalogador el que asigna el tag ¿en qué se diferencia de la palabra clave? En que es más bonito, sobre todo si sale en un tagcloud, que no dejaría de ser una nube de palabras clave controladas. ¿Se imaginan una nube de CDU’s? Habrá quien la haga ;-)
No es más creativo usar etiquetas que usar un lenguaje controlado, si sabes usarlo a fondo y se trata de un lenguaje amplio y flexible. Usando tags podemos ser aburridísimos y planos, o no sacarle jugo al contenido de lo que estemos indizando-etiquetando, y usando la CDU (por citar la “bestia negra” de muchos) se puede ser creativo -aunque no social.
Creo que las bibliotecas (y por asimilación me refiero en general a los servicios de información o más aún, a todos los “social media”) debemos abrir las esclusas del etiquetado social por parte de los usuarios, y mantenerlo quizá en un plano distinto de nuestra propia clasificación interna y controlada, quizá al estilo de los nuevos OPAC que permiten una visualización “social” y otra “tradicional” o especificando “la biblioteca considera este documento…”, “otros lectores consideran este documento…” donde siempre se pueda pinchar sobre la etiqueta para sumarse a ella, o agregar una nueva. Y etiquetar los libros y otros documentos en el OPAC (”clasificación social”), las páginas web, los recursos de información, los tutoriales, las colecciones, los documentos de los repositorios…
¿Se llenarán de “troll-tags” nuestros OPACs? Pues no lo sé. Pero diremos entonces: “¡Dios mío, está todo lleno de trolls!”
Hola a todos, me parece muy interesante el debate.En el caso de documentación especializada considero necesario el uso de tesauros y lenguaje controlado, pero esto no es incompatible con abrir el catálogo de las bibliotecas al etiquetado social o dejar este para ciertos fondos de temática general o manuales.
También quisiera que me confirmarais que todos estos términos son sinónimos o hay pequeños matices: bookmarking social, tagging, folksonomía, indización social, clasificación social, etiquetado social… ¡Gracias!
Creo que el etiquetado social tiene más ventajas que inconvenientes, y sobre todo desde que existe la opción de autocompletar a la hora de poner un tag, ya no tenemos el problema de la falta de uniformidad, que parece que es el punto fuerte de los lenguajes controlados. Yo personalmente creo que casi nadie en un catálogo busca por las materias que tanto tiempo hacen “perder” a los catalogadores. La ciencia avanza dia a dia, y la rigidez de un lenguaje controlado impide introducir los conceptos tal y como van apareciendo.
Estoy especialmente de acuerdo con Honorio. Añadiría algo más: creo que, incluso ideológicamente y en el marco de la web social, el tipo de colaboración-flexible, creativa, pero a la vez conciliadora de la experiencia previa de otros-debe ir por el camino iniciado por marcadores como Delicious: sugerir. Es posible que si “abrimos la veda” al etiquetado libre en el caso de un OPAC se llene de trolls, pero creo que es también cuestión de asumir una “netiquette” o, permitidme el “palabro”, una “cortesía de usuario” : ampliar y no redundar cuando estamos intentando describir o etiquetar. Personalmente creo nuevas etiquetas sólo y exclusivamente cuando creo que ayudan a deshacer una ambigüedad existente o añado alguna que creo que va por otro campo. Pero creo que, insisto, lo interesante es la experiencia común de todos.
@catuxa : me ha encantado la presentación.
Cuando se comenta que los usuarios etiquetan por egoismo o generosidad,ésto depende de la cultura que ellos tengan con respecto al uso de las redes sociales.
Si las utilizan con fines educativos,culturales,de investigación podemos decir que, a la hora de etiquetar, se llevarían por la generosidad ya que utilizarían las etiquetas de forma objetiva, siendo concientes de que esas redes sociales van a ser utilizadas,consultadas por muchísimas personas de diferentes perfiles ya sea estudiantes,investigadores,etc.
En cambio,aquellos que suelen etiquetar de forma egoista,son los que hacen un uso lúdico de estas redes,se lo toman mas bien como un juego,entretenimiento,sin tener en cuenta que puede ser consultadas por bastante gente.No controlan las etiquetas y cualquier cosa sirve.
Esa es mi opinión.
Si, como antes he dicho, las etiquetas se “suman” no creo que haya mayor problema. Lo único que temo es que puedan ocurrir cosas como las que pasan (o pasaban) cuando, por ejemplo, uno navega por la sección de discos (en la Web) de ciertos grandes almacenes: buscas discos de Bartók y en la sección “A los clientes que buscan ese disco también les interesa…” me salen las obras completas de El Fary. No sé si me explico…
Pero Paco, es que eso no es un troll, sino sociología del consumo (o que a tus grandes almacenes no les funciona el cacharro de relacionar gustos de clientes).
Las etiquetas deben poder sumarse y añadirse, y sólo restarse por un “superusuario”: ahí entramos nosotros, agentes de tráfico de tags.
Pero si somos esos “etiquetagentes de tráfico”, tendremos que hacer la vista gorda bastantes veces, porque si no la cosa pierde su esencia…
RELACIONADO CON EL POST, EL DEBATE QUE SE ESTÁ GENERANDO Y CITANDO TEXTUALMENTE A YUSEF HASSAN EN EL TRABAJO QUE CATUXA NOS RECOMIENDA, NOS VA ARROJAR LUCES Y SOMBRAS A CERCA DEL ETIQUETADO SOCIAL LA SIGUIENTES PALABRAS:
“… para para explotar el verdadero potencial de la indización social en recuperación de información, este modelo de indización debe ser considerado un híbrido entre la indización humana y la automática. Por un lado es resultado de un proceso intelectual (humano) distribuido, pero al mismo tiempo si no se aplican algoritmos de ponderación, el resultado “en bruto” de la indización social contendrá excesivo ruido y ambigüedad semántica como para resultar de utilidad colectiva”.
SIGUIENDO ESTE MISMO HILO CONDUCTOR, EN LAS CONCLUSIONES DEL TRABAJO DE YUSEF SE RECOGE TAMBIÉN:
“Ya que los tags se asignan de forma completamente libre y con diversas motivaciones, resulta necesario el empleo de algoritmos de ponderación y de eliminación de tags vacíos de significación colectiva”.
EN: Hassan Montero, Yusef; (2006). Indización Social y Recuperación de Información. En: No Solo Usabilidad, nº 5, 2006. . ISSN 1886-8592
SALUDOS A TOD@S
¿Recibir sobornos como agentes de tráfico? XD Noooo
Más bien, entendamos la expresión “hacer la vista gorda” como “tener amplitud de miras” (que no es lo mismo pero es igual) aceptado los términos propuestos por los usuarios cuando sean frecuentes y razonables, o mejor dicho, no rechazándolos. Sociología.
Los usuarios, en nuestro caso, de la biblioteca universitaria, van a etiquetar los documentos (libros, páginas web, recursos, etc.) con el nombre de la asignatura y con el nombre del profesor, para ellos mismos poder recuperarlo (egoísmo) no para hacer una gracia.
Hola a tod@s!
Esta pregunta me la he plantedo en diversas ocasiones, dada la tendencia actual de prestar cada vez menos atención a la indización en favor de la búsqueda por palabras clave.
En mi opinión, dejar la descripción totalmente en manos de los usuarios es inviable. Entre otras cosas porque debido a la reciente aparición de estas tecnologías en OPACs no creo que resulte muy viable que los usuarios describan los miles de registros que puede contener el OPAC. Coincido con Honorio en que la clave está en mantener dos planos diferentes de descripción, la profesional y la social. De esta forma se flexibiliza la recuperación de los documentos.
Por otra parte, como bien apunta David, es quizás imprescindible avanzar en las tecnologías de etiquetado social para conseguir herramientas útiles que permitan optimizar el etiquetado social mediante la selección y discriminación automática de etiquetas, como comenta Yusef.
Un saludo!
Honorio, tienes razón, no lo harán para molestar, además si a un usuario le interesa poner el nombre del profesor, quizás sea bueno para el resto de compañeros, además eso ya lo hacemos cuando en el OPAC hacemos selecciones de bibliografía recomendada (por asignatura o profesor), ellos nos ayudarian a completar esas bibligrafías.
Una pregunta,cuando se etiqueta socialmente, cada tag tiene el nº de veces que ha sido utilizado no?
Si es así, sería fácil para el “agente de tráfico” eliminar los no operativos.
De nuevo por aquí ;-)
En el otro trabajo que nos recomeinda Catuxa: “Tipologías y estilos en el etiquetado social“ de Javier Cañada se enumeran 4 estilos de etiquetados (se añade dos más a los que Catuxa nos ha dejado en su post)
- Etiquetado egoísta.
- Etiquetado amiguista.
- Etiquetado altruista.
- Etiquetado populista.
En este sentido, en mi primer comentario cuando hablaba del tandem “etiquetado profesional-etiquetado usuario”, me refería a ese equilibro entre el “etiquetado egoísta-amiguista y el etiquetado altruista” (que como bien dice Javier Cañada, lo pone la casa, lo ponemos nosotros).
Por último, en relación con lo que vienen comentado Honorio y Paco; Javier Cañada concluye:
“Para concluir, es evidente que los sistemas de etiquetado social pueden ser muy beneficiosos si se aplican bien. Sin embargo, no existe una fórmula mágica para que funcionen solos, pues hay demasiadas variables influyendo simultáneamente. Lo que es evidente es que un sistema de tagging social con vocación generalista no será suficientemente efectivo si no se aplican mecanismos correctores (o equilibradores) desde el conocimiento de las motivaciones y los estilos de los usuarios”.
Saludos
Que interesante debate!
aquí, desde el trabajo, casi que se complica hacer una lectura detenida, por lo que la retomaré mas tarde desde casa, pero veo, y comparto con las opiniones que resaltan la importancia y el valor del lenguaje de los usuarios.
Si estamos preparados para que los usuarios etiqueten con sus propias palabras lo que les ponemos a disposición? no se si lo estamos… pero sé que es un ejercicio que debemos empezar a hacer…
saludos, y seguimos más adelante!
Buenos días,
En mi opinión, vivimos un tiempo donde lo híbrido se extiende a todos los aspectos . Por tanto, creo que ambas corrientes, la social y la controlada, deben y pueden coexistir.
Por un lado, para que un sistema sea fiable y eficaz debe subyacer en él una serie de reglas unívocas y estrictas que permitan la máxima uniformidad y coherencia. Por otro lado, hay que promover la máxima funcionalidad y esto se consigue flexibilizando los métodos e interactuando con el usuario. Ahora bien, todo admite graduaciones, y un sistema excesivamente rígido será poco funcional y un sistema demasiado flexible corre el riesgo de convertirse en algo incontrolable perdiendo precisamente su activo funcional.
Lo que es un hecho es que la filosofía web 2.0 se impone y por ello se debería ofrecer un servicio con la premisa de ser lo más participativo posible y esto evidentemente no se consigue con la rigidez que ha caracterizado a los servicios bibliotecarios.
En cualquier caso, no hay que olvidar que nosotros somos los profesionales y de nosotros se espera que sepamos ofrecer y desenvolvernos tanto en las bondades de la web 2.0 como en los aspectos más técnicos y menos amigables de lo que es la gestión de la información.
Un saludo
De acuerdo con Sergio Beneyto, los OPACs pueden ser híbridos. Se puede tomar lo mejor de los dos mundos para brindar una mejor experiencia al usuario. Por ejemplo he visto que PMB permite el que la biblioteca maneje lenguajes controlados y por su parte los usuarios etiqueten documentos a su antojo.
Saludos.
Buen día a todos!
Intento responder a las preguntas en el orden propuesto:
Estamos preparados….?
Hasta que aprehendamos los conceptos de confianza radical, inteligencia colectiva y sharismo (perdón el término) intuyo que no. A eso te referís Sergio con filosofía 2, verdad?
Seremos capaces…? Sería quizás un buen ejemplo el OPAC Social?. Sumo un ejemplo al de David, un ya clásico ejemplo.
Le dan la posibilidad al usuario, entre otras funciones, de etiquetar registros, y/o hacer reseñas.
Esa conjugación debería ser un deber para nosotros. Por un lado proporcionar control (normalización) al lenguaje para que las máquinas devuelvan coherencia, relevancia, consistencia, etc.. Y por otro lado, habilitar al usuario para que agregue valor a nuestro sistema.
Qué opinais de esta tendencia….?
Hasta que las máquinas no piensen por si mismas, la gestión de lenguajes controlados serán una necesidad en este entorno, y allí estaremos nosotros. Por el momento, ellas necesitan estructura para responder a nuestras necesidades (de registro, búsqueda, recuperación y visualización).
Sí es cierto que el medio papel para herramientas como un tesauro ya no tiene mucho sentido, pero surgen otras que permiten gestionar y controlar el lenguaje en un medio digital, caso TemaTres.
Los híbridos a la orden del día. Pregunta a expertos ¿va por ese camino la Web Semántica?
Muy acertado el título Catuxa! así como conversamos todo el tiempo en esta Web, también nos la pasamos etiquetando. Reniego junto a Honorio el no permitir sumar etiquetas a contenidos de terceros. Por el momento lo soluciono desde otros lados: p.e. suscripta a un canal usando G.Reader, recibo un post que ha sido etiquetado por el autor, pero desde mi espacio puedo agregarle etiquetas. O marcar ese post en Delicious o similar y hacer lo propio.
Reconozco en lo cotidiano los estilos del tagging, pero desconocía la tipología de Cañada. Genial los artículos y nutridos los comentarios en ese y este post.
Sigo leyendo…
Mi opinión ante este tema es que el etiquetado social es un mal necesario, ya que, a la hora de etiquetar un ítem nos movemos con un lenguaje controlado y no con la visión de búsqueda del usuario. Cierto es que el lenguaje natural escapa de nuestro total control ya que el tagging se convierte en algo más subjetivo de lo que ya era pero eso no quita que nosotr@s podamos seguir trabajando este proceso controlando los tags más utilizados y los menos, y aquellos que mejor describan los diferentes ítems. Nada puede hacer solo un ordenador o un usuario que no esté familiarizado con el etiquetado. Por ello yo apoyo el que, a la hora de formar a un usuario, también se tenga en cuenta la posibilidad de que el participe en ese proceso y cuál es la mejor forma de etiquetar con vista a un público general.
Uffff!!, ante tantas opniones, no sé ni como empezar, ni si quiera, qué pensar, en fin, lo voy a intentar.
¿Se trata de elegir entre un lenguaje u otro?, ¿tan malos y tan restrictivos se han vuelto los lenguajes controlados?, realmente pienso que no, los lenguajes documentales siguen siendo necesarios, es más, creo que es obligación del bibliotecario traducir la pregunta del usuario, ello no quita que, además, el usuario pueda introducir sus propias etiquetas.
Como bibliotecario municipal, he de decir que, al menos, en la realidad donde me muevo, en la que los usuarios aún no entran todos a buscar en el OPAC, no podemos dejar que sean ellos quiénes etiqueten, pues simplemente, estos documentos quedarían sin etiquetar. Aún viendo y apreciando las ventajas y lo positivo del etiquetado social o folksonomías, creo que hay instituciones que todavía no estamos preparadas.
Un saludo, desde Sevilla, donde aún no ha llegado el otoño.
No se si los profesionales de la información estamos preparados para que los usuarios etiqueten con sus propias palabras, pero si no es así debemos ponernos las pilas para estarlo en breve.
No podemos pasar por alto la oportunidad que estas nuevas herramientas nos brindan para acercarnos al usuario, facilitarles las búsquedas y hacer más atractivo nuestro temido OPAC, que pese a las mejoras que se han ido introduciendo sigue estando muy lejos de la gran mayoria de los usuarios de la biblioteca pública.
Hola:
es sistema de etiquetados, tags o como lo queramos llamar no es algo ajeno al mundo de la documentación, lo llevamos haciendo siempre, nosotros con lenguaje controlado, y en las redes sociales con lenguaje libre, el “caos” que se produce con el lenguaje libre queda, en parte, subsanado con el empleo de múltiples etiquetas para una recuperación de la información. Saludos.
Muy interesante y necesario el debate.
Algunas ideas:
1. Partimos de que los sistemas de etiquetado no deben sustituir a los lenguajes bibliotecarios. Por mucha web social que queramos, no se puede responsabilizar al usuario de lo que debería ser nuestros trabajo: organizar la información.
2. Sin embargo, el etiquetado puede funcionar como sistema complementario. Teniendo en cuenta que permite al usuario emplear su propio lenguaje, son idóneos para que éstos puedan recuperar información de forma rápida y sencilla. Repetimos: sin sustituir a los lenguajes bibliotecarios.
3. Es preciso ser conscientes de los inconvenientes que conllevan los lenguajes de etiquetado: gran subjetividad, polisemia y sinonimia, erratas… Todo ello puede plantear grandes sombras para la recuperación de la información en entornos colectivos, pero en entornos personalizados (cuentas de usuario) se gana especialmente en efectividad: un usuario puede organizar los registros según su propio lenguaje y a él le sirve, como a nosotros nos sirve el etiquetado en Flickr para organizar nuestras fotos y recuperarlas mañana o dentro de un mes.
4. ¿Debemos corregir las “erratas” para que nuestro catálogo quede más bonito? Antes hay que plantearse otra pregunta: ¿al usuario X le gustaría ver cambiada la información que ha añadido al catálogo, y probablemente también los términos que ha elegido para organizar sus propios registros? Seguramente no, de la misma forma que nadie retoca los comentarios de un blog para que queden mejor. De esa forma se perdería además la finalidad para la que se implantó el sistema de etiquetado.
5. Otra cosa diferente es que creemos una nube de etiquetas con los descriptores asignados por el bibliotecario para que quede más vistoso. Pero entonces no podremos hablar de etiquetado social, sino de emplear los esquemas visuales de la web social. Llamemos a las cosas por su nombre: si no estamos dispuestos a escuchar al usuario no es necesario que nos esforcemos con los servicios de la web social, porque no nos aportarán nada más.
Un saludo y disculpad por la extrensión
El debate es fascinante y como usuaria del etiquetado social si creo que se parte de una postura egoista. yo etiqueto para recuperar “yo” con todos mis condicionamientos y mi vagage cultural y social, Entonces el etiquetado se convierte en una suma de interculturalidad y socialidad no genera demasiado ruido y resulta poco efectivo? Sí soy de la opinión que como bibliotecarios nos veremos favorecidos por ello y dejaremos al marge el encorsamiento de los lenguajes controlados y los tristes “encabezamientos de materia”. Muy interesante el artículo de Yusef Hassan. Estoy encantada con la comunidad20
@Natalia, OK, tienes razón en el 4. Yo hablaba del bibliotecario “superusuario” que controla lo que los usuarios etiquetan (como los “bibliotecarios” de la Wikipedia, quizá) pero es cierto que eso desvirtúa el sentido 2.0, la participación. Me pregunto ¿cómo lo han solucionado en los casos que nos pone de ejemplo Yanina?
P.D. hablaba del punto 4 que es el que he debatido. En los otros también llevas razón ;-)
Hola a todos!
Después de leer todos los comentarios, estoy de acuerdo con la exposición de Natalia. Os contaré una anécdota que me sucedió cuando trabajaba en la Biblioteca de Bellas Artes. Venían los usuarios y me pedían el libro del donuts en la portada. Al principio yo no sabía ni como buscarlo, hasta que lo localicé y me aprendí el nombre del autor y el título. Ahora veo que con las herramientas de las que disponemos probablemente ellos lo etiquetarían con la palabra donuts y nosotros continuaríamos catalogándolo con su materia correspondiente.
Saludos a todos y continuad con el interesante debate.
a tod@s,
Nuestra amiga Catuxa, como buena bloguera, ha sabido generar debate. Está en un congreso internacional así que respondo a las dudas por ella.
En buena medida coincido con el planteamiento que hace Natalia Arroyo. Normalmente el etiquetado se plantea como algo complementario al lenguaje controlado, o peor… a la nada. Estamos pensando en OPACs, pero pensad, por ejemplo, en la recuperación de videos en YouTube o las fotografías de Flickr, las etiquetas de los usuarios son la única opción.
No debemos confundir el etiquetado social (de muchas personas) con la indización no controlada (de una persona). Es decir, el etiquetado social existe y funciona cuando existe una masa crítica de usuarios suficiente que haga surgir la inteligencia colectiva. Si eso se produce (y con la ayuda de los algoritmos de ponderación y depuración citados por David del texto de Yussef) los egoísmos, trolls, incoherencias etc. quedarán anulados por el poder de la inteligencia colectiva.
Aixa nos da un ejemplo de lo que entendemos por “egoismo”. La frase “donut en la portada” es lo que tiene valor para ese usuario concreto, su palabra clave de recuperación. Pero esas palabras tienen valor no para un usuario, sino para un conjunto de usuarios más o menos amplio (los usuarios de esa biblioteca). Como Aixa es una buena profesional, se aprende el titulo y el autor yo (que tengo menos menos memoria y no soy tan buen profesional) pido que los usuarios lo puedan anotar en el catálogo ;)
Os adjunto unos ejemplos de etiquetado social
¿De que trata el libro “Cometas el en cielo”? Los usuarios de LibraryThing nos dan una pista.
¿De que trata el blog Deakialli DocuMental? Los usuarios de Delicious, dicen esto.
¿Qué palabras se relacionan con “Ofrenda”? Los usuarios de Flickr nos dan una sorpresa.
¿Es posible integrar lenguajes controlados y el etiquetado social? Aunque ha pasado muy desapercibido, en nuevo OPAC de la Universitat Oberta de Catalunya nos demuestra como sería integrar LibraryThing en nuestros catálogos.
Y no sigo… que como empiece a hablar de OPAC Social… ;)
Respondiendo a las preguntas concretas:
* En los próximos días Catuxa tratará con detalle las herramientas de Social Bookmarking
* Tagging: corresponde con la acción de asignar etiquetas
* Folksonomía, es la clasificación surgida de las etiquetas atribuidas por no-profesionales de la información, aunque recomiendo la bibliografía que cita Catuxa para más información.
* Indización social, clasificación social, etiquetado social serían distintos resultados, pero el concepto social nos relaciona con un amplio conjunto de usuarios que produce la inteligencia colectiva.
En cuanto pueda Catuxa, me corregirá :)
¿Ontologías, taxonomías, folksonomías, son términos excluyentes?…a estas horas de la noche me cuesta pensar en todo esto. Además poco se puede añadir ya a vuestros comentarios. Está claro que la irrupción de la Web social ha revolucionado la forma de “anotar” los recursos web.
Con la aparición de las folksonomías, parecía que las ontologías habían quedado desbancadas. Otros pensaron que, dada la complejidad de la realidad, ambas debían sumar sus ventajas ya que en unos dominios unas funcionaban mejor que las otras.
Las ontologías, como esquema conceptual exhaustivo y riguroso dentro de un dominio, exigen la participación de expertos. Comparten con las taxonomías muchas características (son jerárquicas, específicas, costosas…). Pero las ontologías no se limitan a clasificar sino que añaden relaciones, razonamiento y semántica.
No sé, “me caen mejor” las folksonomías: por su naturaleza dinámica, porque se enriquecen continuamente y porque surgen de la colaboración de los usuarios. No lo puedo evitar, me gusta el concepto de inteligencia colectiva y la interactividad con los usuarios.
Leyendo los comentarios me han surgido más preguntas: ¿llegará el día que los los lenguajes controlados dejen de ser necesarios?. ¿La indización humana documental está dejando pasado a la indización social y la web semántica será finalmente una realidad?.
Los servicios de información tienden a la personalización de entornos en la web y a la hibiridez de acciones colectivas. Creo que las formas del etiquetado promueven una democratización del saber.
Con los ejemplos de Aixa, que trae a colación @didac, las formas de etiquetado se integran sin dejar de lado la “autoridad bibliotecológica”. Por eso coincido en que para la recuperación se debería contextualizar los resultados con otros elementos de la web o del catálogo de la biblioteca para disminuir el grado de entropía “natural” en un sistema de información.
Saludos y buenas noches
Buenas noches,
Me gustaría saber cómo se puede enlazar el etiquetado social con la tendencia a “semantizar” la web. Esto es, si además del factor de “profesionalidad” o autoridad de la persona que genere (o quite) las etiquetas, se podría añadir el factor de la máquina cuando ésta sea capaz de “entender” la información que sirve (perdonad tanto entrecomillado pero es que ando un poco espeso y no se me ocurre otra forma de explicarme).
Un ejemplo curioso* es el intento de crear “etiquetas semánticas” como lo hace Faviki.
¿Por dónde veis que irán los tiros?
*Digo curioso porque a pesar de tratarse de un etiquetado controlado (no hay otro remedio si se quiere ser comprendido por el ordenador) la fuente de las etiquetas es Wikipedia, que está generada por usuari@s
Hola a tod@s!
Creo que el etiquetado social es muy útil porque permite la participación de los usuarios y una mayor implicación, pero este aspecto habría que hacerlo compatible con la descripción realizada por los profesionales de la información. Lo ideal sería llegar a un equilibrio entre ambos aspectos.
Un saludo!
Gracias a todos por vuestras valiosas aportaciones, menudo nivelón que tenemos por aquí y la vista sois todos unos loocos del etiquetado ;)
Didac ya nos fue aclarando algunas dudas y conceptos, aunque tarde me gustaría señalar algunas cosas de las que os he ido leyendo.
Encarna, el bookmarking social consiste en “marcar” socialmente, en colaboración, objetos informacionales,sean extos fotos, musica, texto…
Paco, sobre tu pregunta de la necesidad de algún tipo de diferenciación entre los tags del profesional, frente a los del usuario, ya han opinado los compañeros al respecto, y creo recordar, que Didac en uno de sus prototipos de Opac Social incluía esta opción.
Honorio, sobre tu pregunta de los trolls, que me consta que no te lo crees ni tu;)porque aunque nos cueste asimilarlo, la gente es más gentil de lo que creemos, nuestros usuarios tienen cosas mejores que hacer que ensuciar nuestro bello catálogo con “caca, culo, pedo, pis”, pero seguro que sobre eso tú puedes contarnos más cosas de los estudiantes de hoy.
Ibon, siento no poder responderte como se merece tu pregunta, un tema de lo más interesante, pero mis conocimientos sobre la Web Semántica son más bien pocos.
Con esa completa ignorancia me atrevería a decirte que sí, que yo lo veo posible, desde el momento en que un robot comience a lematizar las etiquetas de los usuarios a crear semejandas por equivalencias, podria crearse artificialmente y mecanimente un campo semántico que por ende, ayude a mejorar las búsquedas y a que cuando un humano busca en un motor de búsqueda un termino “coches”, el buscador entienda que quizás esta buscando por x, y, z conceptos relacionados y que sepa diferenciaros por clusters, por relaciones entre los terminos, etc… pero es solo suposición, ojala alquien nos clare algo de ésto…
Hola a tod@s,
Muy bueno el post de Catuxa y más que interesante la discusión e intervenciones de los compañeros. Creo que hay poco que pueda decir sin repetirme, jjejee.
Según mi experiencia los lenguajes documentales han padecido el problema de haber sido “confinados” al uso profesional. Me explico, habitualmente las sesiones de formación de usuarios de las bibliotecas tienden a explicar la CDU, pero muy pocas veces se explican los tesauros o listas de encabezamiento, se supone que como son lenguajes documentales basados en la representación por palabras serán mejor comprendidos por los usuarios. Creo que lo que le ha faltado a tesauros y taxonomías es incluirse en los OPACs, pero quizás en una forma más avanzada que un índice alfabético por temas. Creo que ese elemento de “proximidad” con el usuario es lo que ha faltado en los lenguajes documentales tradicionales y en cambio es realmente notorio en las folksonomías.
:) Sharismo! A que suena raro? Lo he leído en algún lado, prometo buscarlo y enlazar. Son esos términos tan difíciles de traducir, aunque hábitos sanos que cultivar y fáciles de llevar adelante.
Sobre Web Semántica, en octubre nos visitó Eva Mendez y dictó un curso introductorio sobre el tema. Aquí publicó los contenidos y material de consulta.
El tiempo no ayudó a desarrollar ciertos temas, pero focalizó en la presencia de aplicaciones semánticas disponibles en servicios web, tales como Twine, entre muchos otros.
Hola a todos!
Antes que nada quiero agradecer a Catuxa su post y los enlaces: muy didácticos y esclarecedores.
Humildemente pienso que el etiquetado debe seguir valiéndose de ambos lenguajes, el controlado y el libre. La elección del lenguaje debe estar directamente relacionado con el tipo de documento a etiquetar y la biblioteca o centro de documentación en la que se realiza el etiquetado. Todos sabemos que no es lo mismo etiquetar un documento de medicina en una biblioteca especializada en salud (aquí convendría utilizar un mayor porcentaje de lenguaje controlado y menor de lenguaje libre), que un documento de corte educativo en una biblioteca escolar de cualquier nivel (en este caso el porcentaje de lenguajes a utilizar sería al revés que en el ejemplo anterior). Por este motivo pienso que la cuestión pasa por la jerarquización y la temática del documento teniendo en cuenta además el tipo de usuario que lo solicitará.
Me parece que la cuestión no es la elección de un lenguaje en detrimento de otro, sino la combinación de ambos en la medida correcta.
Llego tarde al debate y principalmente como espectadora. Creo que incluir en los OPAC herramientas que permitan que los usuarios etiqueten los documentos es una gran idea. Pienso que les ayudaría no sólo a encontrar la información, sino que aumentaría su participación en la biblioteca.
[…] Catuxa Seoane | 18.11.09 | 46 Comentarios […]
[…] My good: todo está lleno de tags […]