Web social para profesionales de la información (2008)

Orientación al usuario

Generación Google

… a pesar del papel que la tecnología jugó en sus comienzos, “estar atentos a lo que el usuario quiere es lo más importante en la web 2.0“ (Casey and Savastinuk 2007).

Más allá de la tecnología, y por mucho que sean sus herramientas la cara más visible de la web 2.0, la razón de ser de esta etiqueta aplicada a los servicios es la orientación al usuario. Si hasta ahora y refiriéndonos concretamente a las bibliotecas, hemos estado más orientados a lo contenidos, a los productos, ha llegado la hora de centrarnos en detectar las auténticas necesidades de nuestros usuarios y consiguientemente ofrecerles los servicios que ya están demandando. La actitud de la biblioteca debe ser de un constante cambio que facilite la adecuación de nuestros servicios a las necesidades cambiantes de los usuarios reales y potenciales (de los que van y de los que no van a la biblioteca). Y ¿cómo detectamos estas necesidades? ¿Cuáles son esos nuevos hábitos? ¿Qué diferencias presentan en cuanto a consumo de información las generaciones más recientes?

En este sentido podemos encontrar diversas publicaciones que desde hace unos años insisten en los cambios en los hábitos de consumo de información de las últimas generaciones. Y entre ellos queremos citar el informe “Information behaviour of the researcher of the future” de la British Library y JISC, cuya portada ilustra este post y que hace especial mención a los mitos y realidades de la llamada Generación Google, la nacida a partir del año 1993, que nació con Internet, Google y los recursos de información electrónicos. El objetivo del informe es conocer los hábitos de consumo de información y cómo acceden e interactúan con los recursos digitales la gente joven, los que entre 5 y 10 años estarán en la Universidad, para que las bibliotecas puedan anticiparse a estas necesidades y nuevos hábitos y planificar sus servicios en consonancia.

Las características que estos informes atribuyen a esta generación, inminentes usuarios de la biblioteca, son las siguientes: el 90% usan los motores de búsqueda para encontrar información y el 93% está satisfecho o muy satisfecho con los resultados; valoran la biblioteca pero únicamente como proveedora de libros; confían en la recomendación de sus redes sociales más que en la “autoridad” establecida y tradicional; tienen competencias digitales pero no informacionales; no leen de forma secuencial, escanean las páginas online rápidamente, clickeando en los enlaces y parándose poco tiempo en las páginas; son multitareas, quieren el texto completo y de forma inmediata, etc. La mayoría de estas actitudes responden a su propia condición de “nacidos digitales”, ya que no conocen otra forma de satisfacer su necesidad de información.

Sin embargo, el informe aporta entre otras conclusiones que estos comportamientos no son exclusivos de la Generación Google, sino que cada vez más es denominador común de las demás generaciones que usamos Internet.

Y en relación a la biblioteca, ¿que esperan de ella?, sencillamente que sea una continuación de su experiencia en la red, con aplicaciones fáciles de usar y que no obliguen a buscar en distintos sitios, el texto completo, sistemas de recomendación, integración, interoperatividad, personalización.
Ante estos cambios y nuevas demandas cada vez más evidentes para todos, se impone mantener una mente abierta al cambio y sobre todo estar alertas a estas demandas. Podemos en este sentido llegar a conocer el comportamientos de nuestros usuarios a través de encuestas, o incorporando a miembros de estas generaciones a los equipos de trabajo de la biblioteca, pero también podemos lograrlo con sistemas menos intrusivos o molestos para el usuario como el análisis de los ficheros logs de las aplicaciones web que usan. Con estos datos podremos adecuar los productos y servicios a sus verdaderas necesidades y no a las que “nosotros los bibliotecarios” siempre hemos pensado que tenían.

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