Web social para profesionales de la información (2008)

¿Abducidos por la tecnología?

Spectators at the iPhone Display

¿Que sin la tecnología no estaríamos hablando de la web social? Cierto. Todas estas herramientas y aplicaciones de la web social que vemos y usamos son posibles gracias a un conjunto de tecnologías que permanecen casi invisibles (como si de un iceberg se tratara) y contribuyen a dotarles de una serie de características: la web como plataforma, menos énfasis en el software y más en la aplicación que se mantiene en un permanente beta; desarrollos para cualquier aplicación (sobre todo móviles); la arquitectura web y los modelos de programación ligeros, no robustos (Gmail como ejemplo de aplicación ligera); los microformatos (RSS o etiquetados que nos llevan a la web semántica); lenguaje AJAX y APIs (pequeñas aplicaciones que se pueden usar sin tener que acceder al código fuente de la aplicación); y los mashups (aplicación personalizada que mezcla datos de diferentes aplicaciones en una única herramienta y ofrece nuevas formas de interactuar con los datos). Por otro lado, las herramientas y aplicaciones que usan estas tecnologías son muy fáciles de usar, interoperables, remezclables, etc. ¡Y se están usando! Las estadísticas lo avalan, sólo hay que ver los datos de tráfico en la red que nos aporta ALEXA, Hitwise, Pew/Internet o las estadísticas de Google, entre otros.

Gran parte de estas herramientas ni siquiera son recientes, como puede comprobarse en este gráfico. Pero todas ellas y ahora, posibilitan que estemos hablando de una nueva etapa de la web y nos obliga a otear el horizonte para descubrir las tendencias en tecnologías que más impacto tendrán en los próximos años.
El quinto Informe Horizon de 2008, publicado por EDUCAUSE Learning Initiative, continúa el análisis de tendencias emergentes que puedan tener un impacto relevante en la enseñanza, el aprendizaje y la expresión creativa. El informe se estructura en categorías en función del tiempo de adopción esperado para estas tecnologías:

  • En un año o menos: el Video producido desde la base, vídeos que podemos realizar todos y que cada vez es más barato y fácil producir, editar y ver, por ejemplo en YouTube y con cualquier dispositivo; y Webs en colaboración, wikis, blogs, documentos compartidos en utilidades como Google Docs, etc.
  • Entre dos y tres años: la Banda ancha móvil, por la que los móviles se consolidan como la plataforma portátil más asequible para conectarse a la red desde cualquier sitio y acceder a contenidos, como el Apple Iphone; y Mashups de datos, mezcla de datos en aplicaciones personalizadas con las que podemos interactuar que transformarán el modo en que entendemos y representamos la información.
  • Entre cuatro y cinco años: la Inteligencia colectiva basada en el tipo de conocimiento y de comprensión que se obtiene de grandes grupos de personas, es decir, la cantidad de datos que aportamos a Internet consciente e inconscientemente (hábitos de búsqueda, por ejemplo); y los Sistemas operativos sociales en que se basará la organización de las redes. Estos sistemas admiten nuevos tipos de aplicaciones que localizan las conexiones y pistas implícitas que dejamos por todas partes mientras nos ocupamos de nuestras vidas, y las utilizarán para organizar nuestro trabajo e ideas alrededor de nuestros conocidos.

A día de hoy, el mayor impacto de estas tecnologías en los servicios que ofrecemos es el paso de los sitios web a servicios web, que nos facilitan “colarnos” en los espacios web en los que los usuarios están y en los que realmente pueden necesitarnos: redes sociales, escritorios personalizados, páginas de Departamentos, Grupos de investigación, cursos virtuales y plataformas docentes, etc.
La tecnología no lo es todo, pero sin lugar a dudas debemos estar atentos a sus desarrollos y no volverles la espalda como si de algo extraño a nosotros se tratara. Como argumenta J. A. Merlo, las bibliotecas mantienen relaciones muy diferentes con las tecnologías, que él clasifica en pasivas, activas e interactivas. Nuestra responsabilidad es conocerlas, experimentarlas y servirnos de ellas para mejorar y diversificar los servicios y productos que ofrecemos. Servicios participativos y cambio constante son los motores de la biblioteca 2.0 y la tecnología como herramienta puede ayudarnos a conseguirlos.

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