Comunidad, Promoción de servicios de inf. en redes sociales (2009), redes sociales

…y las que están, ¿qué uso les estamos dando?

Los resultados de la encuesta del día anterior confirman que no estamos usando las redes sociales pero se están valorando (32%) y que los que las usan lo hacen en mayor proporción para difundir noticias y eventos (26%). Es evidente que estamos ante un nuevo escenario, entramos en una nueva forma de comunicarnos, de relacionarnos, de experimentar y de compartir (No os perdáis “Claves para entender un nuevo marketing”).
Veamos ahora qué están haciendo las bibliotecas que SI están en las redes sociales. Como ocurre siempre (y desde mi perspectiva de bibliotecaria practicante), ante un nuevo medio, intentamos reproducir lo que estábamos haciendo en el medio precedente, por lo que la presencia de la biblioteca en las redes sociales se suele concretar en los mismos términos que en la página web. Algo sí tenemos más o menos claro, que el lenguaje debe ser diferente. ¿Quién está tras esas redes sociales? Según los datos de que disponemos, fundamentalmente gente joven, nativos digitales, que se comunican entre sí con su lenguaje propio, pero no exclusivamente ellos, cada vez más el resto de los internautas (o Entrenautas), respondemos a los mismos parámetros. Si les ofrecemos un lenguaje serio y distante, institucional, como el que ofrecemos en nuestras páginas web,  probablemente conseguiremos el efecto contrario al perseguido.
Desde un principio nos hemos centrado en difundir nuestros anuncios, eventos, cursos de formación, a través de este nuevo canal (y así lo confirma la encuesta de ayer). Sindicamos nuestras noticias institucionales y blogs pero nos comunicamos con un lenguaje más informal. El póster de Didac Margaix sobre el uso de las redes sociales en las bibliotecas es bastante ilustrativo en este sentido.
De esta manera comenzamos a mantener conversaciones con los usuarios que de otra forma no hubiera sido posible y así se sorprendían porque la biblioteca les pidiera ser amigos o les felicitara por su cumpleaños.  Al poco tiempo al usuario dejó de sorprenderle el hecho de que la biblioteca estuviera en su red y acudían a nosotros buscando una información más personal y directa que la institucional de la web: horas de cierre de la biblioteca por obras o por temas de seguridad tras los incidentes del caso Bolonia, fechas en las que se publican las listas de opositores o convocatorias de becas, encuestas de satisfacción de usuarios con regalo incluido, y un largo etc.  Incluso se organizaron KDD en la biblioteca, como la famosa de la Biblioteca Nacional.
El uso de Twitter como canal de comunicación resulta también bastante significativo. Un caso curioso (y copiable) es el de la biblioteca College of DuPage y su cuenta Library Secrets, una forma muy creativa de hacer marketing de la biblioteca sugiriéndoles a sus seguidores que son parte de una tribu especial que conoce una información que le es negada a los demás.
Nuestro siguiente objetivo (muy frecuente en bibliotecas universitarias), fue acercarles los recursos de la biblioteca, nuestros contenidos,  mediante widgets que permitían un acceso inmediato a las colecciones de recursos especializados y al catálogo (lo que algunos han llamado  appvertising o publicidad por medio de aplicaciones). Así varias bibliotecas universitarias crearon interfaces para sus catálogos (por ejemplo Navarra y Sevilla) y muchas integraron en sus páginas los widgets de REBIUN, DIALNET, JSTOR, etc. Los datos de que disponemos son absolutamente insignificantes, por ahora (0,001% del total de accesos en el caso de Navarra, 0,004% Sevilla y sobre Dialnet, mejor ni os lo digo).
También los servicios fueron objeto de atención en las redes sociales, facilitando el acceso a aquellos que están dirigidos a los usuarios de estas redes: renovación del préstamo de libros y revistas, solicitud de préstamo interbibliotecario o acceso al servicio de referencia virtual. Crear conversación con el usuario para satisfacer sus necesidades de información es uno de nuestros objetivos como bibliotecas, así que integrar algún sistema de “Pregunte al bibliotecario” fue una de las tareas a asumir, ya fuera mediante un simple enlace a su servicio web o embebiendo las ventanitas de chat (IM) tan familiares para este tipo de usuario.
Además de esta oferta de productos y servicios más generales,  nos centramos en ofrecer servicios concretos a través de estas páginas, como visualización de colecciones concretas con Visual Bookshelf, para mostrar los libros que se están leyendo y hacer recomendaciones o los clubs de lectura. Quizás una de las actividades de la biblioteca con más futuro en este escenario sea la formación. En el caso de las bibliotecas universitarias está bastante claro. La docencia ha incorporado de forma rotunda las herramientas de la web social como todos sabemos, y las bibliotecas universitarias, pero también las públicas y escolares, están asumiendo un rol formador en competencias digitales que hoy más que nunca en el entorno de red en que nos movemos, se hace imprescindible.  En este sentido podemos ver ejemplos de ALFIN 2.0 (Alfabetización informacional) en los que el uso de Facebook y otras redes sociales está bastante extendido.
Si nos fijamos en el ámbito profesional, Facebook, NING, XING o LinkedIn, han servido de foros en los que intercambiar experiencias e información e incluso participar en nuevos proyectos con otros profesionales de la misma biblioteca (a modo de intranets), del ámbito geográfico o en muchos casos muy alejados de nosotros.
El éxito de la creación de redes sociales de comunidades de aprendizaje informal es un hecho de máxima actualidad en el entorno educativo, y las bibliotecas no pueden seguir ajenas a este fenómeno, como por ejemplo, las  KDD entre ciudadanos para leer.

Ejemplo a seguir de esta presencia en las redes como dinamizadores de la comunidad son las francesas Geemeks, que ilustran este post, y que se autodefinen como documentalistas que agitan a distintos miembros de diferentes comunidades para que se impliquen en proyectos de futuro según las tendencias que marcan sus alertas sociales y tecnológicas.
Twitter, como ya hemos comentado, está viviendo una situación de auge sin precedentes como sistema de comunicación en eventos, congresos y jornadas. No en vano la mayoría de los que twitean tienen 35 años o más. Se trata de un fenómeno reciente pero de calado mundial,  fuera y dentro de nuestras fronteras (Fesabid, Encuentros ALFIN y Jornadas CRAI de REBIUN). Dídac Margaix comentaba ayer en Twitter que elpais.com ha añadido una ventanita en su página de portada con los twitters sobre lo que sucede en Irán..
Por último, la comunicación corporativa  es visibilidad. Desde hace unos días podemos tener nuestra propia identidad en Facebook, con el nombre en la dirección, algo que se llevaba reclamando desde hacía tiempo en los foros críticos. Sin duda se trata de un paso imprescindible para la identidad digital (http://www.facebook.com/biblioteca.universidad.sevilla) Esta es otra de las razones por las que las bibliotecas deben estar en las redes sociales, para fortalecer los conceptos de identidad, reputación, legitimidad y responsabilidad social, ya que mediante las redes sociales comunicamos estos valores, entre otros. Son los objetivos que se persiguen con el social media marketing. Por ejemplo, en la campaña de Nike de personalización de sus zapatillas, perdieron reputación y legitimidad al quedar en evidencia la explotación infantil. ¿Estaremos perdiendo las bibliotecas identidad y reputación como servicio público, con temas como el canon de pago por préstamo de libros, Dvd, etc.?  Podremos hacer campañas de marketing para concienciar que las bibliotecas siguen existiendo  y tratan de adaptarse a los nuevos entornos. Defenderemos la legitimidad del libro en todos sus formatos. Pero estos elementos no se asocian a la identidad de la biblioteca como servicio público, hay una disociación, quizás porque nunca nos hemos esforzado en afianzarla. No desaprovechemos esta oportunidad que nos brindan las redes sociales.  El estar ahí conlleva la transmisión de unos valores como servicio público que afiance su identidad, reputación y legitimidad. ¿Qué sugerencias darías para evitar la pérdida de identidad de las bibliotecas como servicio público aprovechando las redes sociales? ¿Cómo mejorarías la reputación online?

15 Comentarios