Los resultados de la encuesta del día anterior confirman que no estamos usando las redes sociales pero se están valorando (32%) y que los que las usan lo hacen en mayor proporción para difundir noticias y eventos (26%). Es evidente que estamos ante un nuevo escenario, entramos en una nueva forma de comunicarnos, de relacionarnos, de experimentar y de compartir (No os perdáis “Claves para entender un nuevo marketing”).
Veamos ahora qué están haciendo las bibliotecas que SI están en las redes sociales. Como ocurre siempre (y desde mi perspectiva de bibliotecaria practicante), ante un nuevo medio, intentamos reproducir lo que estábamos haciendo en el medio precedente, por lo que la presencia de la biblioteca en las redes sociales se suele concretar en los mismos términos que en la página web. Algo sí tenemos más o menos claro, que el lenguaje debe ser diferente. ¿Quién está tras esas redes sociales? Según los datos de que disponemos, fundamentalmente gente joven, nativos digitales, que se comunican entre sí con su lenguaje propio, pero no exclusivamente ellos, cada vez más el resto de los internautas (o Entrenautas), respondemos a los mismos parámetros. Si les ofrecemos un lenguaje serio y distante, institucional, como el que ofrecemos en nuestras páginas web, probablemente conseguiremos el efecto contrario al perseguido.
Desde un principio nos hemos centrado en difundir nuestros anuncios, eventos, cursos de formación, a través de este nuevo canal (y así lo confirma la encuesta de ayer). Sindicamos nuestras noticias institucionales y blogs pero nos comunicamos con un lenguaje más informal. El póster de Didac Margaix sobre el uso de las redes sociales en las bibliotecas es bastante ilustrativo en este sentido.
De esta manera comenzamos a mantener conversaciones con los usuarios que de otra forma no hubiera sido posible y así se sorprendían porque la biblioteca les pidiera ser amigos o les felicitara por su cumpleaños. Al poco tiempo al usuario dejó de sorprenderle el hecho de que la biblioteca estuviera en su red y acudían a nosotros buscando una información más personal y directa que la institucional de la web: horas de cierre de la biblioteca por obras o por temas de seguridad tras los incidentes del caso Bolonia, fechas en las que se publican las listas de opositores o convocatorias de becas, encuestas de satisfacción de usuarios con regalo incluido, y un largo etc. Incluso se organizaron KDD en la biblioteca, como la famosa de la Biblioteca Nacional.
El uso de Twitter como canal de comunicación resulta también bastante significativo. Un caso curioso (y copiable) es el de la biblioteca College of DuPage y su cuenta Library Secrets, una forma muy creativa de hacer marketing de la biblioteca sugiriéndoles a sus seguidores que son parte de una tribu especial que conoce una información que le es negada a los demás.
Nuestro siguiente objetivo (muy frecuente en bibliotecas universitarias), fue acercarles los recursos de la biblioteca, nuestros contenidos, mediante widgets que permitían un acceso inmediato a las colecciones de recursos especializados y al catálogo (lo que algunos han llamado appvertising o publicidad por medio de aplicaciones). Así varias bibliotecas universitarias crearon interfaces para sus catálogos (por ejemplo Navarra y Sevilla) y muchas integraron en sus páginas los widgets de REBIUN, DIALNET, JSTOR, etc. Los datos de que disponemos son absolutamente insignificantes, por ahora (0,001% del total de accesos en el caso de Navarra, 0,004% Sevilla y sobre Dialnet, mejor ni os lo digo).
También los servicios fueron objeto de atención en las redes sociales, facilitando el acceso a aquellos que están dirigidos a los usuarios de estas redes: renovación del préstamo de libros y revistas, solicitud de préstamo interbibliotecario o acceso al servicio de referencia virtual. Crear conversación con el usuario para satisfacer sus necesidades de información es uno de nuestros objetivos como bibliotecas, así que integrar algún sistema de “Pregunte al bibliotecario” fue una de las tareas a asumir, ya fuera mediante un simple enlace a su servicio web o embebiendo las ventanitas de chat (IM) tan familiares para este tipo de usuario.
Además de esta oferta de productos y servicios más generales, nos centramos en ofrecer servicios concretos a través de estas páginas, como visualización de colecciones concretas con Visual Bookshelf, para mostrar los libros que se están leyendo y hacer recomendaciones o los clubs de lectura. Quizás una de las actividades de la biblioteca con más futuro en este escenario sea la formación. En el caso de las bibliotecas universitarias está bastante claro. La docencia ha incorporado de forma rotunda las herramientas de la web social como todos sabemos, y las bibliotecas universitarias, pero también las públicas y escolares, están asumiendo un rol formador en competencias digitales que hoy más que nunca en el entorno de red en que nos movemos, se hace imprescindible. En este sentido podemos ver ejemplos de ALFIN 2.0 (Alfabetización informacional) en los que el uso de Facebook y otras redes sociales está bastante extendido.
Si nos fijamos en el ámbito profesional, Facebook, NING, XING o LinkedIn, han servido de foros en los que intercambiar experiencias e información e incluso participar en nuevos proyectos con otros profesionales de la misma biblioteca (a modo de intranets), del ámbito geográfico o en muchos casos muy alejados de nosotros.
El éxito de la creación de redes sociales de comunidades de aprendizaje informal es un hecho de máxima actualidad en el entorno educativo, y las bibliotecas no pueden seguir ajenas a este fenómeno, como por ejemplo, las KDD entre ciudadanos para leer.

Ejemplo a seguir de esta presencia en las redes como dinamizadores de la comunidad son las francesas Geemeks, que ilustran este post, y que se autodefinen como documentalistas que agitan a distintos miembros de diferentes comunidades para que se impliquen en proyectos de futuro según las tendencias que marcan sus alertas sociales y tecnológicas.
Twitter, como ya hemos comentado, está viviendo una situación de auge sin precedentes como sistema de comunicación en eventos, congresos y jornadas. No en vano la mayoría de los que twitean tienen 35 años o más. Se trata de un fenómeno reciente pero de calado mundial, fuera y dentro de nuestras fronteras (Fesabid, Encuentros ALFIN y Jornadas CRAI de REBIUN). Dídac Margaix comentaba ayer en Twitter que elpais.com ha añadido una ventanita en su página de portada con los twitters sobre lo que sucede en Irán..
Por último, la comunicación corporativa es visibilidad. Desde hace unos días podemos tener nuestra propia identidad en Facebook, con el nombre en la dirección, algo que se llevaba reclamando desde hacía tiempo en los foros críticos. Sin duda se trata de un paso imprescindible para la identidad digital (http://www.facebook.com/biblioteca.universidad.sevilla) Esta es otra de las razones por las que las bibliotecas deben estar en las redes sociales, para fortalecer los conceptos de identidad, reputación, legitimidad y responsabilidad social, ya que mediante las redes sociales comunicamos estos valores, entre otros. Son los objetivos que se persiguen con el social media marketing. Por ejemplo, en la campaña de Nike de personalización de sus zapatillas, perdieron reputación y legitimidad al quedar en evidencia la explotación infantil. ¿Estaremos perdiendo las bibliotecas identidad y reputación como servicio público, con temas como el canon de pago por préstamo de libros, Dvd, etc.? Podremos hacer campañas de marketing para concienciar que las bibliotecas siguen existiendo y tratan de adaptarse a los nuevos entornos. Defenderemos la legitimidad del libro en todos sus formatos. Pero estos elementos no se asocian a la identidad de la biblioteca como servicio público, hay una disociación, quizás porque nunca nos hemos esforzado en afianzarla. No desaprovechemos esta oportunidad que nos brindan las redes sociales. El estar ahí conlleva la transmisión de unos valores como servicio público que afiance su identidad, reputación y legitimidad. ¿Qué sugerencias darías para evitar la pérdida de identidad de las bibliotecas como servicio público aprovechando las redes sociales? ¿Cómo mejorarías la reputación online?





Hola!!! La cercanía y la confianza son fundamentales para acercarse a los usuarios, como bien has dicho un lenguaje institucional, rígido y demás… aleja, eso es evidente.
No creo que el reclamar en contra del préstamo de pago pueda dañar la reputación de una biblioteca, si no decimos lo que pensamos y somos como somos no estamos dando cercanía.
Desde Burgos nos hemos animado a saltar en la red con una pequeña prueba y es la creación del perfil de la biblioteca Teresa León (pequeña biblioteca de barrio) allá vamos!!!
Saludos, por fin viene el fin de semana…
Creo que la identidad de la biblioteca no se pierde, se reafirma, y más en tiempo de crisis, http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2009/506/1244105626.html, y que tanto la identidad y la reputación se ganan con el trabajo, sin que la escasez de medios por ser una biblioteca pequeña sea excusa , http://www.youtube.com/user/bibliosanmiguel, así que la sugerencia para no perder la identidad es seguir trabajando y para mejorar la reputación online lo mismo, y si nos faltan ideas, (y aún teniéndolas), sacamos de su vaina para blandir el benchmarking en plan pirata, y a copiar las mejores prácticas que se hagan en las demás bibliotecas adptándolo a nuestra comunidad, necesidad y capacidad.
Hola!!
Puede que mi pregunta les resulte una simpleza o simplemente refleje la ignorancia que tengo hacia estos temas, puede incluso que ya se haya tratado directamente o en algún enlace que no he podido leer aún, pero al menos voy a quitarme el miedo que tengo a hacer un comentario.
Creo que se ha insistido en utilizar las redes sociales para difundir noticias y eventos, acercar recursos, ofrecer información personalizada, hacer recomendaciones, formar usuarios, ofrecer en definitiva el servicio público de una biblioteca real.
Mi pregunta es si no se podría aprovechar además el formato de red que une personas con ciertas afinidades, para hacer una labor mayor de animación a la lectura, o “inventar” actividades nuevas. Ahora en las redes sociales todo interesado puede informar de algo que considere oportuno, puede dejar un comentario, puede comunicar y recibir información, supongo que también podría crear. No sé si se hacen actividades relacionadas con la lectura común, la invención de finales, ilustraciones de libros… actividades que fomenten la partipación, que animen a adentrarse en el mundo del conocimiento y la creación.
No trabajo en ninguna biblioteca ni centro de documentación, lo hago en una empresa privada de publicidad, y tal vez este alejamiento involuntario me haga distanciarme de la realidad y los intereses reales de una biblioteca. Pero la animación al conocimiento y la creación es un aspecto que me apasiona, por eso me he decidido a participar en esta experiencia, experiencia que estoy siguiendo con gran entusiasmo y me está permitiendo aprender muchísimo.
Muchas gracias y saludos a todos.
Es muy interesante tu aportación Mar: redes sociales de personas con intereses comunes en torno a una biblioteca. En el curso Reflexionando la web social como actitud, Antonio Fumero lanzó la idea de redes sociales en las bibliotecas que no solo sugieran al usuario libros que otros han leido, sino que tambien pongan en contacto a las personas que han leido los mismos libros, por ejemplo, y salvando todos los problemas de privacidad que hiciera falta. Aprovechar los espacios que las bibliotecas tenemos, las sucursales que llegan a todas partes y los usuarios “cautivos” para crear estas redes. En este contexto tendría cabida lo que tu planteas: “actividades que fomenten la partipación, que animen a adentrarse en el mundo del conocimiento y la creación”. Si te fijas, es lo mismo que estamos viendo en los entornos físicos: la biblioteca pone espacios y los usuarios deciden cómo usarlos (para sentarse, charlar, estudiar, entretenerse, trabajar). Probablemente los clubs de lectura estén llevando a cabo iniciativas en este sentido. ¿Conocéis alguna?
Quizás no haya quedado suficientemente claro lo que termino diciendo en el post. “¿Estaremos perdiendo las bibliotecas identidad y reputación como servicio público, con temas como el canon de pago por préstamo de libros, Dvd, etc.?” Quizás debería reformular la pregunta en este sentido: ¿El canon de pago es el reflejo o producto de la pérdida de identidad y reputación de la biblioteca como servicio público?
¿El canon? Sinceramente creo que todos tenemos claro que se trata de una imposición por parte de un sector económico, no se debe a una pérdida de reputación. Yo pienso que la buena reputación se consigue con un buen servicio, dando facilidades de todo tipo.
Lo que si supongo es que las redes sociales deben de servir para desarrollar campañas, también las de protesta por el canon o cualquier tipo de reivindicación cultural. ¿Esto está por explotar o es ya realidad?
Otro factor que me parece importante de tu post es sin duda el crecimiento de los planes de formación en las bibliotecas. Creo que es muy interesante aprovechar las redes sociales para esto. Y además va en beneficio de la reputación de la institución, ya que contribuye a dar valor a los recursos y las inversiones que se hacen.
Crear un documento de papel que explique nuestra presencia en la red social.
Aunando la imagen corporativa de la institución a la de la red social o vinculando aplicaciones.
Feliz “finde”
Luis, me refiero a que las bibliotecas en general tienen una oportunidad en las redes sociales para afianzar su papel en la sociedad como servicio público. Ese papel social de las bibliotecas en un mundo hiperconectado lo explicaba mejor que nadie Enzo Abbagliati en su blog hace una semana.
buenas noches de sabadoo!!un tema muy interesante…Yo creo que la reputacion virtual deberia corresponderse con la real, como creo que ya he defendido anteriormente…Es decir,no puedes ofertar virtualmente cosas maravillosas que luego no se correspondan con lo que el usuario de a pie se encuentra cuando se adentra en la bib… No os puedo hablar de experienica personal a nivel bibliotecario, xq en mi centro de trabajo aun no se ha planteado, pero a nivel personal, si me hiciera amigo de una bib, en fb,(que por cierto no lo soy, podeis canearme…:p) me gustaria encontrar informacion fidedigna y sobretodo actualizada, que quiza es una de las grandes utilidades que tienen estos canales de informacion…
Se ha mencionado el tema del canon…En mi opinion, las redes son un buen medio para defender la postura de las bib, pero creo que ahi si es importante llegar a los usuarios que hacen uso del servicio del prestamo, ya que ellos a la larga se podrian ver afectados…
En fin no me enrollo mas, voy a abandonar el mundo virtual para ver a los amigos “reales”…
Buen findee!!
De momento las redes sociales se encuentran en proceso de expansión.
En el campo de las bibliotecas públicas se utilizan para difundir noticias (nuevas adquisiciones, nuevos servicios, avisos, etc.). Asimismo, se trasmiten los nuevos eventos que se van a celebrar en la biblioteca, tales como exposiciones, clubes de lectura, reuniones, conferencias, talleres, etc. que ayudan a la biblioteca a crear una imagen más cercana a la sociedad que va más allá del ámbito que hasta ahora se había conocido.
Las redes sociales son una herramienta fundamental en su transmisión.
estoy de acuerdo, Nieves, en que se está produciendo tanto una pérdida de IDENTIDAD de las bibliotecas (valores objetivos, la marca, nombre corporativo, etc.); como una distorsionada REPUTACIÓN (cómo se ven, se perciben, valores subjetivos), en este caso los servicios inherentes de servicio público o el préstamo sin canon de los libros, etc. Es por tanto, una pérdida de la Reputación de la biblioteca ante la ciudadanía, aunque sea una imposición de un lobby cercano al poder en las instancias de la Comisión Europea, de donde procede el canon.
Hay una latente disociación de todos estos valores objetivos y subjetivos pertenecientes a las bibliotecas, con su “target”, sus beneficiarios, sus usuarios, que no perciben con claridad ni la Identidad de la biblioteca, ni su Reputación, ni tampoco su Legitimidad, otro valor añadido subjetivo.
Un claro ejemplo de pérdida del valor de la Legitimidad del libro, es la supresión en la última Feria del Libro del soporte electrónico. Un libro en cualquier soporte es legítimo.
Las redes sociales como herramienta de comunicación corporativa, son donde se pueden y deben proyectar todos estos valores.
La´Biblioteca Nacional ha realizado su campaña en Facebook, su campaña de marketing corporativa de Identidad, como podemos ver en el congreso de redinnova:
http://laredinnova.com/programa/
Taller en paralelo: Facebook Business Development Garage
- Vanesa Rodríguez (RTVE medios interactivos)
- Pepa Michel Rodríguez (Biblioteca Nacional de España)
- Gaby Castellanos (Sr.Burns)
- Mario Tascón (Lainformacion.com)
Ahora bien, ¿ se logra transmitir con esta campaña los valores tanto objetivos como subjetivos, Identidad, Reputación, Legitimidad, de la Biblioteca Nacional al ciudadano?. Creo que aún no, simplemente se presenta en sociedad a la Biblioteca Nacional como participante “actual” en el canal 2.0 de la red social de Facebook, como antes fue la plataforma virtual de Second life. El canal, el medio prima sobre la identidad, reputación, legitimidad de la biblioteca Nacional. Pero es el primer paso, hay que estar ahí, donde la Biblioteca nacional ha empezado; aún queda trabajar para transmitir mediante el social media todos los valores. Y no es una tarea de un día, de un acto simbólico y aislado de marketing.
Elvira
Llego un poco tarde y creo que sobre Identidad y Reputación está todo dicho. Me gustaría añadir que tal vez se pudiera hacer uso de sellos de calidad que dieran más confianza al usuario en cuanto a nuestros contenidos. Desconozco el tema en otros ámbitos, pero en ciencias de la salud hay varias iniciativas, como el Hon-Code o la WMA (Web Médica Acreditada).
En cuanto a redes sociales para compartir libros, yo estoy metida en http://www.goodreads.com. Aquí puedes ver qué libros se están leyendo tus amigos, qué les han parecido, puedes recomendar, poner anotaciones… Y puedes configurarlo para que todos tus movimientos en esta red aparezcan reflejados en Facebook, de modo que tus contactos de Facebook, aunque no estén registrados en goodreads, puedan ver qué libros estás leyendo o qué puntuación das a tal o cual título.
Y si sois de los que hacéis de bibliotecarios a título personal, prestando vuestros propios libros, cd’s, películas o lo que sea, os recomiendo devuelvemelo.com
Hola, buenas tardes a todos:
Pienso que el prestigio y la reputación de una biblioteca se gana con una excelente atención a sus usuarios/clientes y un servicio con calidad y eficiencia.
No estoy de acuerdo con el canon por préstamos de libros, a través de un sistema de préstamos establecido en cada biblioteca, las obras deben ser consultadas por los interesados en leerlas.
Saludos
¿Qué sugerencias darías para evitar la pérdida de identidad de las bibliotecas como servicio público aprovechando las redes sociales?
Vamos a aprovechar los siguientes principios arquitectónicos para explicar cómo no perder la identidad dentro de las redes sociales, bien, la biblioteca no puede ser rígida, no puede NO satisfacer las necesidades de los usuarios, tenemos que publicitar en las redes sociales nuestra faceta pública, es decir, podemos reservar una parte de la biblioteca a salvaguardar nuestra identidad, nuestra faceta o nuestro estereotipo, es decir, la imagen que los usuarios más conservadores tienen de nosotros y podemos utilizar otra parte para hacer transparente nuestro perfil, es decir, para dar una imagen cambiante radical, acorde con los nuevos tiempos, es decir, salvaguardamos nuestra vieja identidad y creamos una nueva al mismo tiempo, puede que por dar gusto a todos en algún momento del camino nos perdamos pero al final conseguiremos aunar nuestras dos identidades, que no nos pase como a Batman. :-))
¿Cómo mejorarías la reputación online?
En: http://www.collabtopia.com/, podemos leer:
Cuando hablamos de reputación online, hablamos fundamentalmente de interacciones entre el cliente y la empresa. Independientemente de que sean directas (una compra satisfactoria) o indirectas (varias recomendaciones), la opinión del usuario nace de la interacción, y sólo cuando se publica esa experiencia en internet tiene sentido hablar de reputación online. Alguien podrá decir, “¿y los contenidos que generamos?, ¿y cuando lanzamos campañas virales?”. También eso es interacción. Aunque la iniciativa la tomen las marcas… lo que esperan es generar aquello ya vienen haciendo los usuarios: una conversación.
Pues eso, nuestra reputación la conseguiremos aunando buenos contenidos, buenas estrategias y retroalimentándonos con la conversación al usuario, implementando sus inquietudes y deseos y valorando todo con una metodología bien basada y sustentanda.
[…] …y las que están, ¿qué uso les estamos dando? Sintetiza las acciones que están acometiendo en este medio las bibliotecas que sí han abordado una presencia activa en las redes sociales. […]