Comunidad, Promoción de servicios de inf. en redes sociales (2009), redes sociales

Estar o no estar…¿aún dudas?

Esto de ser la última te obliga a trabajar más que nadie, a leerte todo lo que se publica (incluidos los 587 comentarios que llevábamos hasta ayer en la comunidad), a modificar contenidos porque se van a repetir, así que si veis algún refrito, ¡¡entendedme!!

Y ya entrando en materia,decía Juan Freire en las últimas Jornadas (VII) CRAI de Rebiun, que había que considerar las comunidades de prácticas como los nuevos espacios de aprendizaje informal, citando como ejemplo el éxito del espacio en Facebook de los fans de la serie de TV “Perdidos” (que tienen hasta una enciclopedia). En estas semanas que llevamos juntos hemos aprendido febrilmente tanto de los tutores como de los comentarios de los asistentes, y nos hemos metido de lleno en analizar el impacto que las redes sociales tienen en nuestro negocio, los servicios de información, cómo mejorar nuestro posicionamiento, marca y reputación y qué posibles y recomendables usos nos proponen.

Javier Celaya concluía en sus posts que las bibliotecas deben estar y participar en las redes sociales, y a esa afirmación hemos llegado, digamos, la mayoría, pero…, no todo el mundo está de acuerdo. Algún comentario ha ido en este sentido a lo largo de estos días que llevamos juntos  y también fuera de ellos. Se trata de una perspectiva que debemos considerar.  ¿Realmente las bibliotecas, los servicios de información deben estar en unas redes sociales a las que no han sido invitadas en muchos de los casos? ¿Quieren nuestros usuarios encontrarse con la biblioteca en sus redes sociales? ¿Debemos crear las nuestras propias?

En el reciente informe del JISC ( Joint Information Systems Committee), sobre el impacto que en la Educación Superior está teniendo el uso por los estudiantes de las tecnologías de la web social, aparece destacado el siguiente comentario de un estudiante: “Creo que está bien que los tutores/personal de la Universidad estén en Facebook. Después de todo es una red de comunidad social y tienen derecho a tener su propia comunidad o a formar una red con sus estudiantes [si los estudiantes lo quieren]”.

Tradicionalmente las bibliotecas han buscado al posible lector allí donde éste se encontrara, pero no únicamente para estar donde los usuarios están, sino y sobre todo, para serles útiles allá donde se encuentren. Visitando las ruinas de Éfeso  comentaba el guía que había un pasadizo directo entre la biblioteca y el edificio de enfrente, concretamente un prostíbulo. Queremos pensar que se construyó con estos fines.  Y ya con más certeza, ¿no han puesto su empeño las bibliotecas en instalar bibliopiscinas, flotar bibliobuses o dotar biblioburros, con el fin de llevar sus recursos donde hubiera un posible usuario interesado en sus contenidos?  ¿No se han inventado las bibliotecas universitarias el concepto de Roving, para sacar a sus referencistas  fuera de las bibliotecas a la búsqueda del usuario?

En el mismo informe del JISC al que hacíamos alusión al comienzo de este post, se dice que el 90% de los estudiantes son usuarios habituales de las redes sociales al comenzar sus estudios superiores y en mayor porcentaje los que tienen 15 años. El uso principal que hacen de ellas es, como se podía esperar, para comunicarse, pero también para buscar información. Durante sus estudios, las utilizan para comunicarse con sus tutores y también con sus compañeros, entre otras cosas para preparar sus trabajos de clase. Marcos Ros se preguntaba la semana pasada en su blog si la web social es el inicio del declive de Google ¿Cuántos enlaces se intercambian dentro de las redes sociales y sus foros? ¿Cuántas recomendaciones se envían? ¿Cuántos enlaces se colocan en los muros y espacios de sus usuarios? Dolors Reig se preguntaba incluso si  ¿Lo importante es lo que sabemos o a quién conocemos?. Parece evidente que las bibliotecas y servicios de información tienen ahí mucho que decir y hacer, o al menos eso es lo que yo creo. Si una de las razones por las que usan las redes sociales es para buscar información, información de confianza “el boca oreja”, “recomendada por un amigo”, “por gente como yo”,  ese amigo puede ser el bibliotecario, el profesional de la información. ¿Qué me decís de esos usuarios más maduros que entran en las redes sociales como un juego y se “topan” con las bibliotecas como espacios lúdicos? Esto es también promoción, es consolidar la imagen de marca de la biblioteca con su presencia en la red. Pero no olvidemos que nuestra presencia en las redes sociales de nuestras comunidades de usuarios, únicamente estará legitimizada si nuestros usuarios quieren que estemos en ellas. Y para conseguirlo, como ya se ha dicho repetidas veces en este espacio, no vale estar por estar, tenemos que tener claro cuáles son los objetivos de comunicación y marketing, el tipo de contenidos y servicios específicos que se van a ofrecer tanto para los actuales como para los posibles usuarios. Y para evidenciarlo, tendremos que ver la forma de elevar nuestro posicionamiento, nuestra visibilidad dentro de la red, y llegar a entender mejor a nuestros usuarios a través de su comportamiento en línea.

Muchos de vosotros habéis participado de forma muy activa en esta comunidad, pero aún quedan otros muchos que no se han estrenado. ¿Cuántos?, pues gracias al trabajo de Julio Igualador (que los ha contado uno a uno),  más del 75%  … Y no queremos que se vayan sin hacerlo. Por ello os invitamos a que votéis en esta pequeña encuesta sobre el uso que le estáis dando en vuestras bibliotecas/servicios de información, a las redes sociales y por supuesto, que nos contéis cual es la razón.

39 Comentarios