Web social para profesionales de la información (2008)

La web social que nos rodea

Mapa de la web 2.0
¿Quién no ha oído hablar de la web social o web 2.0? Puede que para algunos carezca de sentido este término, pero quizás no desconozcan que nuestro representante de Eurovisión 2008 salió de los votos de los españoles en MySpace, ejemplo de red social, o que las preguntas a los candidatos de las pasadas elecciones en España se grabaron en YouTube, otro ejemplo de sitio web 2.0. Algunos hemos seguido con sana curiosidad, la subasta con fines benéficos de una cita con Scarlett Johanson, en la plataforma colaborativa de subastas eBay; o los textos de las ilustraciones de Jordi Labanda, al más puro estilo 2.0. Pero hay muchos ejemplos más. La Cruz Roja se ha sumado también a este movimiento y utiliza Twitter (microblog) para informar sobre sus intervenciones y Green Peace ha creado un mashup con los mapas de Google para facilitar las denuncias con fotos. Y gracias a los datos de las fotos, las de los turistas de Barcelona que las suben a Flickr, se construye el primer mapa de los movimientos de los turistas por la ciudad.

Podemos decir que la web 2.0 o web social hace referencia a una segunda oleada de servicios web que responden a una serie de características minuciosamente definidas por Tim O’Reilly (Sept. 2005) en su artículo “What is web 2.0?”, traducido por Fundación Telefónica. En contraste a lo que podría ser la web 1.0, la web social se caracteriza por ofrecer servicios a través de la web (la web como plataforma), cuyos destinatarios dejan de ser meros usuarios pasivos del servicio para convertirse en usuarios activos, interactivos diríamos, que participan en la creación de los contenidos, definición de las funcionalidades y evaluación de los productos y servicios. De esta forma se establecen verdaderas conversaciones entre los usuarios y los servicios buscando siempre que éstos se adecuen y respondan mejor a sus auténticas necesidades.

El mapa visual de la Web 2.0 de la Fundación Orange, nos ofrece un visión de conjunto de estos principios entre los que destacan conceptos como inteligencia colectiva o la acción de crear y compartir información a partir de informaciones diversas, sabiduría de las muchedumbres que emerge cuando los datos son suficientes, orientación al usuario y no al producto o contenido, la larga cola como la economía de la abundancia y la diversidad, transparencia y confianza en el usuario, cooperar no controlar, facilidad de uso por encima de todo, permanente beta como finalización de los ciclos de software, remezcla y fusión de datos, algunos derechos reservados, hacerlo divertido, entre otros. Principios que por otro lado carecerían de sentido sin una auténtica actitud 2.0 que apoyada en una sólida convicción, ofrezca empuje y soporte emocional a esta creativa e innovadora segunda oleada de servicios web. A tenor de estos principios surgen las aplicaciones y herramientas que los hacen posibles como wikis, blogs, sistemas de etiquetado y para compartir archivos media, comunicación, redes sociales, mundos virtuales, y un largo, larguísimo etc, que se irán detallando en este blog y por el resto de los compañeros de esta comunidad de prácticas.

A lo largo de su breve historia, la famosa etiqueta 2.0 fue aplicada a casi cualquier cosa y, aparte de voces críticas que lo consideran una palabra de moda y nada más, los ejemplos de aplicaciones 2.0 no dejan de aparecer en nuestro entorno más inmediato como hemos visto en los ejemplos con los que encabezábamos este post. Algunos datos que constatan el uso masivo de estas herramientas y aplicaciones nos han impresionado, como los 10 millones de artículos y en 250 idiomas que ofrece Wikipedia en abril de este mismo año. Os animo a que busquéis en los medios a vuestro alcance e identifiquéis este tipo de servicios 2.0. Aunque será por poco tiempo porque ya están apareciendo otros servicios que se basan en la web semántica, concebida para que las máquinas hagan el trabajo de las personas a la hora de procesar la avalancha de información que producimos y se conviertan en guías inteligentes, capaces de analizar los datos de la red. Hablamos de una red cuyos datos participarán a nivel de los propios datos y no solo a nivel de las personas, como hasta ahora estaban haciendo las redes sociales.

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