Como ya os habréis percatado en la introducción, he utilizado hasta tres términos para la definición de una misma idea. Folksonomía, etiquetado social o tagging hacen referencia a una misma acción, aunque también se ha propuesto otras muchas menos populares como etnoclasificación, clasificación distribuida, clasificación social, open tagging, free tagging o jerarquía facetada. Pero, ¿qué son exactamente las folksonomías?
En su forma tradicional, la organización y la clasificación de la información se ha realizado mediante una serie de vocabularios controlados perfectamente definidos como tesauros - bien conocidos por los documentalistas -, taxonomías u ontologías. Esto permite, a la hora de catalogar fuentes, la validación y control de términos conocidos que tienen que ser registrados dentro de un sistema de información. Pero, la mayoría de aplicaciones Web 2.0, ya se trate de blogs o de herramientas para compartir fotografías tipo Flickr, tienden a usar sistemas de categorización dinámicos donde el usuario anota sus enlaces junto a términos que pueden parecerle relevantes para su descripción. Estas anotaciones consisten, en general, de etiquetas que son asignadas por el usuario sin que medie un lenguaje controlado.
Nos encontraríamos, por tanto, ante una forma desestructurada de clasificación por los usuarios, donde asignan sus propias etiquetas describiendo las fuentes de información siguiendo su propio criterio. El tagging sería, al fin y al cabo, de una organización basada en la colaboración de personas que cooperan para clasificar la información aportando metadatos a ésta.
Tipología de las tags
La manera en que un recurso de información es descrito puede variar terriblemente de un usuario a otro, sin embargo podemos agrupar las etiquetas que utiliza siguiendo un criterio de los objetivos que pretende el usuario a la hora de utilizarlas de una u otra forma. Así, podemos clasificar las etiquetas usadas en:
- Basadas en el contenido. Etiquetas que describen el contenido de un objeto o las categorías a las que pertenece. Sería, por ejemplo, el caso de etiquetas como código abierto, coches, honda, spiderman, árbol, etc.
- Basadas en el contexto. Etiquetas que otorgan contexto a un objeto informativo que describiría dónde fue creado o guardado. Sería el caso de fórmulas como Nueva York, Estatua de la Libertad, Septiembre 2006.
- Subjetivas. Expresan la opinión del usuario y sus emociones ante lo descrito. Por ejemplo divertido, aburrido, malo, etc.
- De atributos. Son etiquetas que son inherentes a un objeto pero que no son derivadas del contenido. Por ejemplo, el blog de Enrique Dans, Tomàs Baiget, etc-
- Organizacionales. Son etiquetas que describen materiales personales de los usuarios (Mis fotos, trabajo, etc.) o que pueden servir como recordatorios de ciertas tareas (Para_leer, para_comentar, etc).
Beneficios de las folksonomías
Las folksonomías ofrecen a los internautas la libertad frente a las estructuras rígidas de las taxonomías, permitiéndoles describir la información y los objetos según su punto de vista. Esto permite que sean los usuarios los que reflejen, con sus propias palabras, el trasfondo de la información, su experiencia con ella, su conocimiento, etc. De este modo, este sistema de clasificación es completamente abierto y democrático, lo que permite que cualquier persona pueda contribuir y compartir sus etiquetas.
Desde otro punto de vista, el desarrollo y el éxito de las folksonomías actualmente permite reflejar la dificultad a la hora de implementar un lenguaje controlado en la web. Construir, mantener y forzar el uso de una taxonomía es demasiado caro en términos de tiempo de desarrollo e implementación, además del esfuerzo que deben realizar los usuarios mientras aprenden su uso y las jerarquías del sistema de clasificación. Además, otros de los problemas de las taxonomías es que pueden verse obsoletas demasiado pronto, ante nuevos conceptos e ideas que puedan surgir y que no estén implementadas dentro del lenguaje controlado. Comparativamente, las folksonomías se adaptan rápidamente a la aparición de nuevos conceptos, productos y servicios.
Flaquezas de las folksonomías
El tagging hereda todos los problemas bien conocidos por los documentalistas de aquellos vocabularios no controlados. Nos enfrentamos a la ambigüedad, polisemias, sinonimias y falta de control a la hora de describir de forma específica o más general las mismas cosas. Tenemos ambigüedad porque diferentes usuarios aplican términos a las mismas informaciones de forma completamente distinta, polisemia ante la utilización de las mismas palabras para designar objetos o conceptos distintos, sinonimia porque distintas palabras pueden ser utilizadas para definir las mismas cosas y, finalmente, sobre la especificidad de los términos, porque un usuario experto puede definir una información como AJAX o javascript, olvidándose de indicar lenguajes de programación que un usuario no-experto puede utilizar a la hora de recuperar información sobre esta temática.
Además, la utilización de las folksonomías es tan abierta que no otorgan una guía de uso a la hora de aplicarlas, cómo deben usarse, la puntuación a utilizar, el orden de las palabras, si se deben usar plurales en vez de singulares, si se deben usar palabras compuestas sobre las simples, si se deben añadir sinónimos, etc.





Habría que recurrir a todas las variantes, creo que wordpress pasa todas las palabras a minúsculas, pero igual hay muchas variantes con orden de palabras y puntuación. Gran problema
Es comprensible el cuidado puesto en la elección de los términos, pero para algunos profesionales cualquier expresión es mala, porque no es la forma, es el significado que no les gusta…
Como quedó bien claro en la exposición, el etiquetado social tiene ventajas e inconvenientes. No es ni el inferno ni el paraíso.
Delante la extensión de la web, es impraticable describir la información a través de los métodos conocidos. Si hay una incapacidad de medios para hacerlo, los usuarios pueden ayudar (lógico)… Hemos visto el caso de la colección de fotos de la Biblioteca del Congreso que solicita la colaboración.
La idea que tengo sobre el tema es que habrá islas con contornos bien definidos, construidas por profesionales, y después oceanos de etiquetado social entre esas islas. Una solución no perfecta, pero mejor que se hubiera “huecos” sin cualquier clasificación (controlado o no).
Existe la idea que la evolución de la inteligencia artificial y la generalización de la famosa web semántica va a evitar todo el trabajo a las personas. Yo no lo veo así. La calidad del “etiquetado” es siempre un valor añadido en cualquier contexto y las máquinas hacen inferencias si la información está organizada…
Por eso, cuando se habla de etiquetado social, se refieren etiquetas semánticamente pobres - “mis fotos”, “para leer”, o etiquetado semánticamente rico - “aplicaciones ofimáticas”, etc.
Es decir, en el primer caso es una etiqueta que sirve a una persona en particular; en el según caso, puede ser útil a muchas.
Yo veo mas util el etiquetado social para la recuperacion de imagenes- que aunque valgan mas que mil palabras, sin estas -, hoy es imposible recuperar informacion si no es describiendolas con texto.
En la recuperacion de documentos a texto completo quizas no aporte tanto valor.
De todas maneras el etiquetado social y el “eiquetado profesional” son perfectamente compatibles y complementarios.
Respecto al valor de la etiqueta, depende de la necesidad de informacion del usuario que quiere recuperar determinada informacion. No existen palabras, (etiquetas) vacias, o mejor una palabra vacia en un contexto puede tener un alto valor en otro.
Bufff, vosotros mismos indicáis los problemas derivados como buenos profesionales de la información que sois.
Sin embargo, debéis tener en cuenta en qué ambiente os estáis moviendo (la Red) no es un coto cerrado donde la información que se publica es pertinente ni mucho menos.
Por otro lado, las folksonomías pueden sufrir de spam aunque aparentemente todavía no ha nacido una actividad muy intensa en este campo.
Sobre la recuperación de información vía este medio, obviamente es un recurso para la descripción de imágenes, aunque en el caso del texto también puede ser interesante para recuperar textos similares publicados por un mismo autor.
Bien interesante el debate sobre el etiquetado social, fundamental para la construcción de la web social y en mi opinión un complemento para el “etiquetado profesional” el cual precisamente por su cuidado semántico y estructuración, en muchas ocasiones, se aleja de la realidad y genera grandes vacios en la recuperación de la información. Y veo en la web semántica una excelente herramienta para conjugar estos dos etiquetados. Pero desconozco que tanto se este trabajando en ello, y quisiera conocer un poco más al respecto. ¿Alguién se apunta a compartir su experiencia o conocimiento?
Me dejaron este video en mi blog:
http://www.ted.com/index.php/talks/view/id/161
Creo que una buena solución es la abundancia, describir con palabras propias aunque no se encuentren en el diccionario. Como profesionales debemos saber escoger las palabras para buscar, mas no restringir las palabras con los que los usuarios etiquetan.
¿Qué opinan de esto?
Buenas tardes Marcos y compañeros:
Creo que el presente post nos hace repensar en la discusión que hace tiempo se generó en relación a si valía la pena organizar (Bibliotecológicamente hablando) la información que se encuentra en la Web, en aquella ocasión se discutía que no era viable, ya que, existen recursos que hoy estan y tal vezmañana ya no, pero con esto del etiquetado social, creo que parte de ese problema se soliciona, no en su totalidad, sin embargo son los principios de lo que puede ser el inicio de la organización de los recursos de la Web, y de tenerlos disponibles como se tienen las colecciones de las unidades de información, bueno reto no creen?
Saludos y seguimos trabajando,
Luis Rivera
Retomando las ideas de David para comentar enseguida:
. “solución es la abundancia”
. “describir con palabras propias”
. “no restringir las palabras con los que los usuarios etiquetan”
Estoy en total acuerdo con su opinión, porque la redundancia es necesaria en un medio tan diverso y con tantos usuarios de intereses distintos; porque el etiquetado profesional, como ya ha sido dicho, no es siempre el más eficaz. Cada vez más es difícil que eso sea verdade, cuando los usuarios están acostumbrados a buscar sin reglas o expresiones pre-definidas. Finalmente, porque es necesario que el lenguaje se acerque más de la realidad muy cambiante y de los usos reales.
Considero que el etiquetado funciona bien con imágenes y vídeos, no es fortuita su popularidad en Flickr o Youtube. Sin embargo, el etiquetado social es útil en todos los contextos informativos. Hablamos de la integración de tags y comentarios en catálogos de bibliotecas. La incorporación de estos elementos no es una catástrofe para el trabajo de los profesionales ni retira valor al etiquetado profesional. Es tan sólo otra manera de buscar, quizas más de descubierta.
Es importante diversificar los servicios, ofrecer alternativas.